Declaración conjunta sobre la violencia impune en la frontera entre México y EE.UU.
En la Ex-Hacienda de Vista Hermosa, Mor., nos hemos reunido 60 activistas, académicos, investigadores, sindicalistas, religiosos y migrantes organizados a nivel binacional, representantes de más de 50 organizaciones sociales, civíles y rurales, tanto en México como de Estados Unidos, para analizar desde una perspectiva integral, las políticas migratorias de ambos países.
A lo largo de estas jornadas, avanzamos en la discusión de una amplia agenda en la que el tema de la migración fue revisado, considerado su relación con otras dimensiones de la realidad, por lo que hemos acordado ofrecer a la opinión pública, la siguiente DECLARACION en relación con los graves sucesos acontecidos en la zona fronteriza entre Móxico y los Estados Unidos:
1. Consideramos a la migración como un fenómeno natural e histórico que aporta beneficios a ambos países y que se explica estructuralmente por las condiciones asimétricas de estas economías. Sin embargo, durante los últimos años, el férreo control fronterizo financiado e instrumentado por el gobierno estadounidense, ha puesto en situación de alto riesgo las vidas humanas de miles de trabajadores migrantes mexicanos y centroamericanos.
2. El reforzamiento del control de la frontera es el resultado de políticas migratorias recientes, en ambos países, que crimilalizan a la migración indocumentada y que promueven la creación de nuevas figuras delictivas para penalizarla, así como el empleo de cuerpos policiacos para llevarlas a cabo.
3. Una expresión clara de estas políticas, está sucediendo actualmente en los estados de Sonora y Arizona, donde algunos rancheros armados y grupos extremistas estadounidenses, se han asumido como “vigilantes” de la frontera, con el atento de proteger sus propiedades del paso de los migrantes y han invitado a la población a participar en lo que ellos denominan “cacería de indocumentados”. Ante estos hechos, condenamos los actos violentos en la franja fronteriza agudizados de manera particular en el estado de Arizona, con la anuencia de las autoridades locales y federales.
4. Ninguno de los dos gobiernos ha asumido una postura clara e inequívoca para condenar esta barbarie y tomado las medidas necesarias para impedir nuevos actos de esta naturaleza. Nos preocupa esta actitud irresponsable asumida tanto por el gobierno de los Estados Unidos como por el de México, que se manifiesta con posturas vacilantes y ambiguas ante esta grave situación. Ambos gobiernos son los responsables directos de estos hechos y ellos serán los únicos culpables de que se generalicen estos crímenes de odio racial en contra de personas que se cruzan la frontera en busca de trabajo.
5. Desde hace seis años, los gobiernos de México y Estados Unidos están inmersos en la dinámica de un Tratado de Libre Comercio que ha liberado las fuerzas económicas sin considerar los derechos humanos y laborales de los trabajadores, afectando sus condiciones de vida y abligándolos a emigrar en busca de mejores oportunidades, lo que nos lleva a exigir a nuestros gobiernos que reconsideren los postulados que dieron origen a esta asociación.
6. En un mundo globalizado en el que capital y mercancías pueden cruzar las fronteras libremente, resulta absurdo que se impida el libre tránsito de trabajadores cuya mano de obra da sustento al modelo económico que actualmente impera.
7. Demandamos a los gobiernos de México y de Estados Unidos, cuya retórica sobre la defensa de los derechos humanos ante diversos foros internacionales es conocida, que actuén inmediatamente para encontrar una solución digna y satisfactoria que supere el actual estado de confrontación a lo largo de la región fronteriza, para dar paso a un proceso civilizado que salvaguarde la integridad de las personas y el estado de derecho. Para ello, este proceso debe estar basado en los estándares y normas de derechos humanos promovidos por la comunidad internacional.
8. Pedimos a las organizaciones internacionales responsables de promover el respeto a los derechos humanos, especialmente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y a la Relatora Especial para las Migraciones, de la ONU, manifestarse al respecto y realizar las misiones de observación que sean necesarias en ambas fronteras y en el ámbito de sus respectivos mandatos y competencias, para garantizar el tránsito hacia un clima de seguridad para todas las personas en esta región fronteriza.
9. Nos solidarizamos con los migrantes y con las organizaciones locales dedicadas a su protección y expresamos nuestro compromiso para dar seguimiento y acompañar todas las acciones tendientes a frenar esta escalada de violencia y de actitudes xenofóbicas.
Puente de Ixtla, Morelos, 3 de junio del 2000
ORGANIZACIONES FIRMANTES:
Frente Indígena Oaxaqueño Binacional (FIOB) y más de 30 organizaciones

Foto: FIOB
El FIOB en la marcha del 30 de Abril en Fresno con varias otras organizaciones para exigir una amnistía general.




