“Mujer Indígena: Discriminación y Migración”

Enero 16, 2002 at

Por: Silvia Ventura Ortega

mujeres-indigenas-sm.jpg El día 8 de noviembre de 2001, se dieron cita en el Colegio de la Frontera Norte en Tijuana, Baja California, México, un grupo de mujeres indígenas que incluía tanto profesionistas como líderes activistas comunitarias provenientes de San Quintín, Tijuana y Fresno, California, Estados Unidos. El motivo de la reunión fue para aprender y comprender por qué y cómo una mujer indígena experimenta la migración y la discriminación en su propia tierra y en el extranjero. La organización de este evento estuvo a cargo del personal de la Oficina de Representación del Consejo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de la presidencia de México y de una profesora de la Universidad Estatal de San Diego. Durante el taller se escucharon y documentaron los testimonios y comentarios de cada una de las participantes.

Yo fui una de las asistentes a ese encuentro. Fue una gran experiencia para mí compartir mis historias y mis opiniones en este taller. Aunque este no es el primero que asisto por parte del Frente Indígena Oaxaqueño Binacional (FIOB), es el que más he disfrutado hasta el momento; lamentablemente el evento duró un sólo día. Allí aprendí un poco de la experiencia de las otras personas, pero sobre todo, viví en carne propia lo que se siente ser discriminada por su propia gente y en su propio país. Aunque al ser imigrante en los Estados Unidos uno sabe que en cualquier momento puede ser discriminado por el color, la religión o raza, afortunadamente yo no he tenido una experiencia de ese tipo, salvo por las esporádicas burlas de algunos compañeros de clase. Sin embargo, lo que me sucedió a mí y a otras compañeras en Tijuana, no tiene precedente: nos negaron el acceso a un cuarto de hotel que previamente había sido reservado y pagado para nosotras por parte de los organizadores del evento. Las excusas que nos dio la recepcionista fue que como llegamos tarde, cancelaron nuestra reservación y dieron el cuarto a otras personas. La persona que me acompañaba tuvo que hacer varias llamadas telefónicas para que nos pudieran dar el cuarto; al final la recepcionista se hizo de la vista gorda y nos dijo que ella no estaba allí cuando el gerente hizo el trato.

Más tarde supimos que nuestro cuarto nunca fue cancelado o rentado. Yo no sé si lo que pasó es un error por parte de la gerencia o de la recepcionista, pero eso sí por la actitud de la recepcionista nos dimos cuenta que no nos quería en el hotel. Creo que ella no esperaba que unas mujeres indígenas de estatura baja y tez morena estuvieran hospedadas en un hotel que aloja a personas mestizas de más alto nivel económico. Pero la cosa no paró ahí, al día siguiente fuimos por la noche a un almacén y por las miradas de las personas nos dimos cuenta que tampoco eramos bienvenidas.

Era un poco incomodo sentir las miradas que decían ¿y estas indias de donde salieron? Confirmamos lo que estábamos pensando cuando preguntamos por el departamento de los sombreros, la cajera nos ignoró completamente cuando hicimos la pregunta, solamente nos dio una mirada como si no comprendiera lo que queríamos. Fue una experiencia totalmente nueva para mí, sinceramente no me lo esperaba, yo creía que iba a ser respetada como persona y no iba a ser discriminada por mi propia gente y en mi propio país; iba con la idea de que en mi país natal iba a ser bienvenida.

No se si reirme a carcajadas de estas personas o sentir una enorme tristeza y coraje. Reirme, porque las personas que fuimos discriminadas somos mucho mejores ya que hemos logrado superar todas las barreras que nos fueron impuestas. Tristeza, porque mi idea de México fue destruida y a pesar que estamos en el nuevo milenio todavía existen personas crueles; y coraje porque fuimos juzgadas por nuestra apariencia y no por lo que somos realmente. Espero que con lo que escribí pueda desahogar todo mi coraje, enojo, tristeza y alegría, y demostrar que una mujer indígena se puede superar. Desafortunadamente estoy segura que la experiencia que nosotras tuvimos al asistir al taller, la han vivido muchas más personas indígenas.

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Mujeres Indígenas

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