Servicio de Inmigración Torres. Un caso sin final

Abril 4, 2002 at

Por: Leoncio Vásquez Santos, Coordinador de Prensa y Propaganda

valentina-sm.jpg Ya pasaron dos años que el Servicio de Inmigración Torres, localizado en las ciudades de Selma y Dinuba, defraudó a más de 80 personas prometiéndoles una amnistía que muy pronto les iba a cambiar la vida arreglando sus papeles , pero el caso continúa hasta ahora. Con la idea de que sólo faltaba la firma del que era entonces Presidente, Bill Clinton, estas personas firmaron un contrato con el dueño del negocio, Gilberto Torres y pagaron entre $50 y $350 dólares cada uno para comenzar dicho proceso. Una año pasó, el Presidente cambió y de una amnistía no se escuchaba, fue cuando algunas de estas personas comenzaron a cuestionar y buscar apoyo para recuperar lo que pagaron a Torres, lo cual estaba claramente estipulado en el contrato que firmaron. El contrato, incluía una lista de responsabilidades que las dos partes se comprometían a realizar, incluyendo que si por alguna razón no se aprobaba la amnistía, se le iba a reembolsar a cada persona lo que había pagado.

Sin embargo, cuando la gente comenzó a llegar a la oficina de Torres exigiendo su dinero éste siempre tenía un pretexto para no pagarles. Nunca decía cuando iba a reembolsarles el dinero. Ya cansados de dar tantas vueltas a su oficina, un grupo de personas, en su mayoría oaxaqueños, comenzaron a buscar asistencia para recuperar sus dinero. Fue entonces cuando dos abogados de la Asistencia Legal Rural de California, Jeff Ponting y Michael Meuter y otro abogado privado, Jack Revill decidieron dar asesoría legal a este grupo. Se presentó una demanda en la Corte Superior del Condado de Fresno donde citaron a Torres. En la primera cita en la corte le impusieron una fianza para quedar en libertad. Además, la orden estipulaba claramente que tenía que devolver a toda la gente su dinero (que en total era más de once mil dólares) por medio de la oficina de la Asistencial Legal Rural de California y pagar el servicio del abogado privado. Al mismo tiempo tenía que cumplir de proveer a toda la gente en su propia lengua y por escrito los servicios que daba.

Torres nunca cumplió con dicha orden, al contrario, continúo operando su negocio incluso brindando los mismos servicios relacionados con la amnistía. Nuevamente citaron lo citaron en la corte, esta vez, ordenando que pagara el total del dinero que debía a la gente y que cerrara su negocio hasta que toda su cuenta estuviera saldada. Le dieron hasta el 5 de Marzo para entregar completo el dinero a la oficina de la Asistencia Legal Rural de California. De otra manera, la multa se iba aumentar a más de $35,000 dólares.

Hasta este momento, este señor nunca ha obedecido la ley. Sin embargo, la misma ley ha fracasado en actuar debidamente para que cumpla. Tres abogados están involucrados, se le dio un plazo para entregar el dinero completo, se le ordenó que cerrara su oficina hasta que este caso estuviera resuelto; pero Torres nunca ha querido cooperar.

Por todo esto y a petición de la mayoría de los afectados, el Frente Indígena Oaxaqueño Binacional (FIOB) empezó una campaña en contra del negocio Torres. Comenzando a principios de Marzo, se convocó semanalmente a todos los afectados, miembros y dirigentes del FIOB y a la prensa para denunciar a la oficina de Torres y a la misma vez, denunciar a la ley que no ha querido utilizar su fuerza para castigar a este defraudador. Claramente se ve que cuando se trata de unos campesinos desprotegidos, la ley en vez de ayudar encuentra justificaciones para ponerlos en desventaja.

Si fuera cualquier persona común que cometiera algún delito menor, ya sea una borrachera o manejando sin licencia, la ley siempre está presente para castigar al individuo con su peso. ¿Cómo es posible que en nuestro tiempo se continue cometiendo injusticia a la gente menos desprotegida? Esto indica claramente que no estamos bien y que los que estamos en desventaja tenemos que organizarnos mejor, dejar la decidia de lado y poner el esfuerzo a donde se debe. Tenemos que luchar por nuestra dignidad, somos seres humanos y nuestros derechos deben de respetarse no importa donde estemos. La clave aquí es organizarnos, trabajar juntos y no cada persona por su propia cuenta, así nunca alcanzaremos algo. Nuevamente digo, el Frente Indígena Oaxaqueño Binacional (FIOB) y otras organizaciones están haciendo ya parte del trabajo. Basta con un poquito de esfuerzo para unirnos y así ese poquito esfuerzo se convertirá en un gran fruto para todos.

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Foto: Leoncio Vásquez
La señora Valentina Ortega fue unas de las afectadas. Aquí está explicando su situación a David Ibarra del Canal 21 Univisión

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