Las experiencias del FIOB

Octubre 25, 2002 at

Por: Leoncio Vásquez y Nayamín Martínez Cossío

Esta es la segunda parte del artículo que apareció en el número 4 de EL TEQUIO, titulado “Los Migrantes Oaxaqueños. Un ejempo de Organización y Activismo Transfronterizo”

dia-de-la-raza-sm.jpg En 1991 líderes Mixtecos y Zapotecos se unieron para formar el Frente Mixteco-Zapoteco Binacional (FM-ZB). Al cumplirse 500 años del “encuentro de dos mundos”, es decir, cuando los Europeos descubrieron e invadieron al Continente Americano, cinco organizaciones oaxaqueñas se unieron para protestar por el genocidio que en muchos de los actuales países latinoamericanos se llevó a cabo contro los pueblos indígenas. Lo que se pretendía era atacar el punto de vista de los Europeos al celebrar. Los indígenas celebramos también, pero 500 años de resistencia, de la explotación, de la opresión y de todo tipo de abusos que durante todo este tiempo hemos padecidos y que aún a la fecha seguimos luchando para rescatar todo lo que nos pertenece como la cultura, lengua y nuestra propia visión del mundo.

Dos años más tarde el Frente Mixteco-Zapoteco Binacional (FM-ZB) decidió transformarse en el Frente Indígena Oaxaqueño Binacional (FIOB), para que fungiera como una organización capaz de representar no solamente a los Mixtecos y Zapotecos sino a otros inmigrantes de origen oaxaqueño que más recientemente comenzaron a llegar a los Estados Unidos: que son los Triquis y Chatinos. El FIOB se conformó como una organización de base constituida tanto por organizaciones como por comunidades e individuos de origen oaxaqueño. Surgió en los Estados Unidos, pero expandió sus actividades a Oaxaca (la región Mixteca) y Baja California Norte para coordinar el trabajo de forma binacional y así trabajar con las comunidades expulsoras de inmigrantes y con los inmigrantes mismos en los lugares a los que llegan en busca de sustento.

Las actividades específicas del FIOB son: hacer demandas al Gobierno sobre las necesidades de las comunidades indígenas, luchar contra los abusos de los que son víctimas los migrantes en los lugares a los que emigran en busca de trabajo; defender los derechos humanos en general de los indígenas oaxaqueños, promover la autonomía de las comunidades y el uso de los recursos y preservación de la cultura.

Para lograr estos fines, se han hecho cientos de movilizaciones, conferencias de prensas, oficios y reuniones con diferentes entidades del Gobierno de ambos lados (Mexico-EE.UU). Y acontinuación vamos a relatar la marcha más reciente en la que participamos para demostra el compromiso real y serio que tenemos al trabajo que realizamos.

Luchando por justicia, 510 años

12 de Octubre del año 1492, un día que siempre quedará en la memoria de todos. Por un lado, el resto de la sociedad celebraban 510 años del “encuentro de dos mundos” y la gran diversidad que surgió de esto. Sin embargo, esta sociedad se olvida totalmente de nosotros, los pueblos indígenas. Se olvida de tantas barbaridades de los cuales nuestro antepasados fueron objetos y que hasta en estos días, seguimos siendo.

Por eso, este 12 de Octubre pasado en colaboración con organizaciones comunitarias, uniones (sindicatos) e iglesias progresistas locales-todos miembros de la Coalición del Valle de San Joaquin por los Derechos de los Inmigrantes-realizamos una marcha en el mero corazón de Fresno. A pesar de que no asistió mucha gente, los que estuvieron son personas bien concientes de los daños que se cometieron en contra de los pueblos indígenas y que de cierta forma, desean reparar esos daños. No fuimos todas personas indígenas presente en este evento, estuvieron presentes Meztizos, Chicanos y Anglosajones que juntos mostramos al pueblo de Fresno nuestra inconformidad a una historia lamentable.

La marcha comenzó a las 12 del medio día, pero no antes de llenar el estomágo con comida que trajo “Food Not Bomb” (Comida no Bomba), organización que se preocupa de alimentar a los más desamparados en Fresno y que está en contra de más guerras. La marcha continuó formando a la gente de par en par y dirigiendolos para que no hubiera ningún incidente.

Por vez primera en varios años de realizar el mismo evento, pudimos conseguir un permiso de la ciudad para realizar un evento social en el Fulton Mall, permiso para poder tomar un lado de las calles para la marcha y protección de la policía local. Aunque muchos de los medios de comunicación no trabajan ese día por ser fin de semana, llegaron algunos para cubrir el evento, entrevistando a los manifestantes.

Al llegar enfrente del Edificio Federal, nos detuvimos un momento para pedir simbólicamente al Gobierno Federal su apoyo a una iniciativa de legalización para todos los migrantes desprotegidos en este país. Nuestra segunda parada fue enfrente del gigante de Tula, lugar histórico que simboliza a los pueblos indígenas. Ahí los Danzantes de Aztlán hicieron una ceremonia de danzas con tambores y traje tradicional.

Caminamos un poco más para regresar al mismo lugar donde comenzamos, un lugar histórico de Fresno en el área de “libre expresión” obteniendo su nombre cuando un grupo de progresistas locales se reunieron para hacer escuchar sus voces cuando en ese tiempo se violaba tanto el derecho de libre expresión. En este lugar, terminamos el evento con más danzas, música y varios oradores.

Conclusiones

Analizando todas estas experiencias, podemos decir que sí se ha podido atender las necesidades inmediatas de las comunidades. Al mismo tiempo, esto ha hecho que se conozca más sobre las comunidades indígenas, al menos información básica de quiénes somos, de dónde venimos, porque venimos, los desafíos que enfrentamos y nuestra lucha por el respeto a los derechos que nos pertenecen. Es decir, nuestra función ha sido la de ser la voz visible y pública de miles de indígenas que por años habíamos pasado desapercibidos y que habíamos tolerado pobreza y discriminación.

Sin embargo, también hemos enfrentado muchos desafíos en el transcurso de este trabajo. Por ejemplo, contamos con un número muy limitado de personas bien capacitadas en nuestras filas y esto ha hecho que nuestro trabajo sea un poco lento, ya que es hasta ahora que algunos de los hijos de los migrantes que llegaron primero están teniendo la oportunidad de ir a la escuela.

Además, se espera mucho de las comunidades indígenas y se dice que somos muy unidos. No obstante, la unión de algunas organizaciones ha sido un trabajo muy rudo ya que todos quieren ser líderes y se retiran de nuestra fila para formar sus propias organizaciones de acuerdo a sus ideas. Esto por supuesto tiene mucho que ver con la política de los que se oponen al trabajo que hacemos.

Asimismo, contamos con recursos muy limitados y apenas sobrevivimos en los proyectos que emprendemos, lo que limita profundamente nuestra capacidad para expandir nuestras actividades en todos los lugares donde se concentran los indígenas y a veces, la gente pierde el interés en la organización.

Como ven, el trabajo que hemos realizado en 11 años con sus éxitos y fracasos es difícil de resumir en tan poco tiempo y espacio, pero esperamos haberles presentado una imágen clara de lo que como migrantes oaxaqueños hemos vivido y realizado en este contexto binacional en el que vivimos.

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Foto: L.V.S.

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Foto: L.V.S.

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Foto: L.V.S.

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