Sé Quien Soy (Poema)

Noviembre 7, 2002 at

Por: Jorge San Juan

“El Sol, la Luna y las Estrella
Son la Esperanza de la Vida
La Tierra, El Aire y el Agua
Son la esencia para seguir con ella”.

Estas son las palabras que me alimentan día a día y que me fortalecen para continuar con mis metas, mis sueños y propósitos. Desde muy pequeño mis padres me inculcaron la religión y las costumbres de mi tierra. Aprendí bastante, me enseñé a rezar, a meditar, a cuidar la tierra cultivarla y protegerla si es posible. También me enseñé a extender la mano para ayudar a mi gente. Otra de las más grandes enseñanzas fue el amor de la familia, aquella unión de sangre que no distingue sexo, defectos físicos, ni estados económicos y agradezco a todos los que formaron parte de ese gran aprendizaje…

Un día tuve que dejar mi tierra y mi familia, aún recuerdo las palabras de mi madre:
“Aprende a volar por tí mismo para que un día valorices las alas que te he formado y que de lejos reconozcas el nido el cual te he criado”. Pero jamas había entendido que quería decir con esas palabras.

El cambio fue muy drástico de un día a otro estaba pisando otras tiérras un lugar desconocido. Era como un sueño o mejor dicho una pesadilla, porque no podía creer lo que mis ojos estaban viendo y lo que mis oídos estaban escuchando. Por primera vez entendía la palabra “RACISMO” y vi como humillaban a mi gente, yo no pude hacer nada porque sentí un gran nudo en la garganta y el corazón se me destrozaba por aquellas palabras que me estaban hiriendo. Aquel eco quedó retumbando mis oídos y me hicieron sentir menos, no lograba aceptar nada y me dije: “Por qué tanto insulto si somos humanos igual que ellos, si por nuestras venas también corre sangre”. Aún estaba en mi país y me sentía extranjero. Y qué pasó con aquella frase: “LIBRE Y SOBERANO”, en ese momento creí que un loco salido del manicomio dijo aquellas palabras. Jamas pensé que un día todas las enseñanzas confundieran mi mente, ¿en dónde quedó ese dios blanco que daba amor y paz que ante sus ojos éramos todos iguales? ¿por qué no estaba presente para defender a mi gente?

Eran tantas preguntas sin respuesta tal vez por todo eso y para evitar humillaciones hubo momentos que negué mi gente, mi origen, pero el tiempo y la distancia cambiarían las cosas. Un día perdido por las calles unas voces me hicieron reaccionar, era el eco de aquellos consejos de mis padres y abuelos que con palabras mixtecas me pudieron dar, fue cuando al fin mi suelo oaxaqueño empecé a valorizar. Elevé mi mirada al cielo y vi las estrellas aquellas que estaban conmigo todas las noches las cuales velaron mi sueño, les pedí perdón porque nunca las valoricé cuando era pequeño. Cerré los ojos y gritando fuertemente le pedí a mi madre que me perdonara por las veces que negué mi gente, mi tierra y mi origen. Comprendi y empecé a valorizar la riqueza que corría por mis venas, aquel valor cultural de mi idioma Mixteco. Hoy orgulloso estoy de ser Indigena Mixteco, añoro mi familia y aunque no estoy con mis padres los llevo siempre en mi corazón y al Dios Sol y a la Diosa Luna pedire por ellos con una humilde oración.

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