Los Oaxaqueños en el Sur de California

Marzo 24, 2003 at

Por: Juan Ramón

trabajadores-sm.jpg Trabajo con el “Comité de Servicios de los Amigos Americanos” (AFSC por sus siglas en inglés) educando y organizando a los campesinos que residen en las ciudades del condado norte de San Diego (Del Mar, Poway, Rancho Bernardo, Vista, San Luis Rey Bonsall) sobre cómo defender sus derechos laborales. En todas estas ciudades la principal actividad económica es la agrícultura y quienes más se dedican a este tipo de trabajo y son los más explotados, son los oaxaqueños. En efecto, debido a la escasa educación y a que sólo hablan su lengua indígena, muchos paisanos son víctimas de abusos constantes por parte de patrones y mayordomos quienes entre otras cosas no les dan los descansos reglamentarios de diez minutos, les descuentan el tiempo que tardan en cambiarse de un campo a otro, no les dan suficientes baños limpios, vasos individuales para tomar agua y no les pagan tiempo extra cuando trabajan más de 10 horas; y todo ésto sin mencionar que es muy frecuente encontrar a los oaxaqueños viviendo en muy precarias condiciones en casas de cartón y plástico.

Ante esta problemática, nos estamos esforzando no sólo por educar a la comunidad sobre sus derechos laborales, sino también por representarlos legalmente ante patrones abusivos, aunque al hacerlo nos enfrentamos a la oposición de muchos sectores, como sucedió precisamente en el caso específico que narraré a continuación. El domingo 6 de octubre alrededor de las cuatro de la tarde, una de las abogadas de la Asistencia Legal Rural de California (CRLA por sus siglas en inglés) y yo estuvimos en Del Mar en un campo conocido como “Los Diablos” para platicar con algunos de los trabajadores sobre sus derecho laborales. Cabe mencionar que nuestra presencia en dicho lugar respondía a la invitación expresa que nos hicieron unas personas que allí trabajaban ya que estaban interesados en hacernos algunas preguntas.

Al llegar al mencionado rancho se aproximó una camioneta blanca y sus tripulantes nos preguntaron qué hacíamos allí. Al decirles que estábamos visitando a unos trabajadores, nos respondieron que por órdenes del patrón no podíamos permanecer en el lugar. La abogada que iba conmigo se limitó a darle una tarjeta y pedirle que la entregara a su partón. La camioneta desapareció y nosotros comenzamos nuestra plática pero un poco más tarde llegó otra camioneta de seguridad y una vez más fuimos interrogados sobre qué estábamos haciendo en “Los Diablitos”. Nuestra respuesta fue la misma, pero esta ocasión cinco minutos después de haberse ido con la tarjeta de la abogada, los guardias de seguridad regresaron y se comenzaron a comunicar por radio con otras personas, lo único que alcancé a entender fue: “Arresten, arresten”. Acto seguido esposaron a la abogada y a mí me preguntaron si estaba con ella pero antes de que tuviera oportunidad de responder ella les dijo que no, para que así por lo menos uno de los dos quedara libre.

¿Dónde vives? — me dijeron- y yo respondí que en la Ciudad de Vista, luego me amenazaron con arrestarme si no me iba. Yo obedecí mientras que ellos entregaban la abogada a la policía. Quince minutos más tarde la abogada fue puesta en libertad ya que se comprobó que no estaba haciendo nada ilegal, solamente defendiendo los derechos de los campesinos en un rancho que es muy famoso por tratar a sus trabajadores como esclavos.

En efecto, en “Los Diablos” nuestros hermanos oaxaqueños son maltratados a diario. Otro ejemplo de los abusos que sufren ocurrió el 8 de diciembre cuando el patrón sin previo aviso mandó tirar las casitas de los trabajadores al término de la cosecha del tomate. Dichas casitas fueron construidas por los mismos trabajadores. Y no es la primera vez que ocurre algo así, pues cuando no destruye las viviendas, los reporta a la migración o a la policía. Es decir, como sabe que son indocumentados se aprovecha de ellos, los explota y usa durante la cosecha y al finalizar se deshace de ellos como si fueran un objeto inservible. Desafortunadamente en la ciudad de Del Mar no es el único lugar donde suceden abusos, en la ciudad de Carlsbad también están desalojando a los paisanos, pero no un ranchero sino las mismas autoridades. Allí 78 casas fueron desalojadas y serán derruidas supuestamente porque los vecinos se quejan de que contaminan el agua. ¿Si esto fuera cierto, por qué no los corrieron desde hace 20 años cuando comenzaron a vivir allí? ¿A poco los rancheros no contaminan con los pesticidas que le echan a las fresas y los otros cultivos? ¿Por qué nada más se culpa a los trabajadores? Quizás porque son humildes y no saben como defenderse, lo que sí sabemos es que tanto los rancheros como las autoridades de la ciudad de Carlsbad están abusando de los trabajadores.

Un señor me preguntó ¿No es ilegal que la gente viva aquí? Yo les respondí que ilegales son los gobiernos que generan la pobreza que nos obliga a migrar a los países ricos en búsca de bienestar para nuestras familias. Venimos porque en nuestras comunidades no hay suficientes trabajos, pero quienes más se benefician de nuestra presencia son los mismos estadounidenses pues les ponemos fruta y verdura fresca en su mesa, mientras que nosotros soportamos condiciones de vida que no deberían de existir en el país más rico y poderoso del mundo. Pese a eso yo exhorto a todos los compañeros oaxaqueños a unirnos y seguir luchando por lograr justicia e igualdad.

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Foto: FIOB
Trabajadores que viven en los campos bajo los árboles en el Sur de California

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Foto: FIOB
El FIOB hace un esfuerzo para reunir a los trabajadores para darles informaci�n sobre derechos humano.

1 Comment

  • Sandra Galindo

    Solicito mas informacion para poder distribuirla entre los estudiantes de San Diego City College y poder hacer presion, aunque esto tambien puede ser un arma de dos filos y usarse en contra de estos trabajadores si no todos tienen papeles para trabajar.
    Gracias
    Sandra Galindo

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