Recordar para qué vivir…

Marzo 22, 2003 at

Cada historia de los migrantes es una epopeya llena de heroísmo, valor y sufrimiento que les hace rodar las lagrimas cuando la cuentan.

Por: Guillermo Marín

guillermo-marin.jpg En esta semana he estado trabajando en una escuela preparatoria de Escondido, en la parte Norte del Condado de San Diego. Un seminario de 6 horas divididas en tres secciones de dos horas cada una. Inicié el lunes y estuvieron más de 100 muchachos de origen mexicano. El lunes tratamos el periodo Preclásico y los Olmecas, pero comenzamos como siempre inicio mis seminarios. Explicándoles cómo la educación colonizante nos ha quitado los 7 mil quinientos años de la “mal llamada Historia Prehispánica o Precolombina”, les digo a los alumnos que los colonizadores nos quitan hasta el nombre propio, y en vez de llamarle a la historia propia-nuestra, por ejemplo: Precuauhtémica o del Anáhuac, le llaman oficialmente en los libros de texto con el nombre del invasor-colonizador.

Como siempre, los ojos de los muchachos se abren inmensos. Se llenan de admiración o de rabia, según se les cuente de lo luminoso de nuestro pasado o de lo injusto que ha sido la colonización 5 centenaria.

Muchos de estos jóvenes nacieron en Estados Unidos y tienen la nacionalidad Norteamericana, otros llegaron muy chicos y están olvidando sus raíces, comenzando con el idioma español. El lunes terminamos con gran expectación, los jóvenes se emocionaron y salieron echando chispas de alegría, todos estaban convencidos que ellos eran afortunados porque sí bien tenían más dificultades por estar estudiando en una cultura diferente a la suya, eso mismo les daba más oportunidades que los jóvenes de su edad que estudian en México. En efecto, tener dos culturas y hablar dos idiomas les daba mayores recursos para enfrentar los desafíos de la vida. Entendieron que tenían más elementos que los jóvenes de ambos lados de la frontera.

El miércoles llegaron antes de la hora para tener mejor lugar. Este día les llevé cuatro libros de LOS VIEJOS ABUELOS NUESTRA RAIZ INDÍGENA y se los regalé de acuerdo a sus intervenciones. Hoy hablamos del periodo Clásico, también conocido como del esplendor tolteca. Aquí fue fundamental llevarlos al plano personal para que entendieran el objetivo y razón de ser del “esplendor tolteca”. Cuando pregunté que sí había dudas o preguntas de la sección pasada, una muchacha me preguntó que sí era cierto que a Cuauhtémoc le habían quemado los pies… y que por qué. Cuando le contesté, ella me dijo que cómo era posible eso y de que fuéramos explotados por los españoles tantos siglos. Todos los alumnos expectantes esperaban la respuesta. Le dije que ya no podíamos hacer nada por modificar nuestro pasado, pero que, sí lo conocíamos, podríamos modificar el futuro. Tu te casarás y serás madre. Sí tu educas a tus hijos erradicando los vicios de la colonización, a ellos ya no los podrán explotar.

Los cuestioné que sí en el periodo Preclásico o formativo, los Olmecas habían conformado una pirámide de conocimientos, que se iniciaba en su base con el Sistema Alimentario, en segundo lugar con el Sistema de Salud, en tercer lugar el Sistema Educativo y en cuarto lugar el Sistema de Organización Social y el Régimen Jurídico, para posibilitar el desarrollo posterior de la civilización. La pregunta fue… ¿cuál era el objetivo supremo de la civilización de nuestros sabios antepasados? ¿Qué era lo que estaba en el vértice superior de la pirámide de conocimientos?

Cuál es la razón suprema de su existencia, separando claramente los “medios de los fines”. ¿Para qué viven? De qué manera piensan trascender su existencia material en el plano espiritual

La emoción de los muchachos hacía más expectante la situación. Les dije que todas las personas en el último instante de nuestra existencia, (que se convierte en una eternidad), tendremos que responder esa pregunta… ¿para qué viví? Muchas personas adultas o ancianas, no saben cuál es la razón de su existencia, viven por vivir, como animalitos, como plantas. Nacen, crecen, trabajan, compran, pagan, se reproducen, ven televisión y mueren… sin saber porqué vivieron.

Les expliqué la concepción filosófica de los Toltecas y les demostré que es igual a la China o a cualquier otra. La sabiduría humana es igual en todas partes ante el misterio de la existencia. Les hablé un poquito sobre la iconografía filosófica de los Viejos Abuelos, comenzando por el mal llamado “Calendario Azteca”.

Sonó el timbre y los muchachos no se querían ir, literalmente estaban ensartados en sus propias dudas, emociones y pensamientos acerca de su identidad, su historia y su Cultura. Como siempre los más interesados se quedaron a platicar. Sin embargo, observaba a una muchacha que no se acercaba, pero no se iba, esperaba el momento. Cuando se fueron todos, ella se acercó y me dijo que había nacido en California, pero que sus padres eran mixtecos y que casi ya se había perdido su cultura. Sin embargo, me dijo que en la clase, ella había recordado que cuando era muy niña, al ver los sufrimientos de sus padres, pues eran muy pobres y no tenían casa, de modo que tenían que vivir en la calle, cargaban sus pocas pertenencias en maletas y dormir en iglesias. Ella se prometió que cuando fuera grande, ella estudiaría y regresaría a la tierra de sus padres, a la Mixteca, a trabajar por erradicar la pobreza, para que la gente ya no tuviera que venir a sufrir tanto a estas tierras. Me lo dijo con los ojos llenos de lagrimas.

La verdad me quedé estupefacto, esa muchacha de 17 años estaba llorando con una mezcla de tristeza y de alegría. Decía entre sollozos “Cómo se me pudo olvidar!, sí eso es lo más importante de mi vida”.

En ese momento entendí, que este viaje a California bien puede valer la pena, con tan sólo que un joven se encuentre con su Identidad Cultural.

1 Comment

  • Luz del Carmen Rodriguez

    Me parece que esta experiencia es aleccionadora de lo que se debe hacer con “nuestros jóvenes”, no solo en California E.U. sino comenzando en México y por supuesto en Oaxaca. Solo la conciencia y la identidad cultural pueden cambiar la realidad de los pueblos. Deberían apoyar más este tipo de educación, ese es el camino.

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