Editorial: Fox y los migrantes. Promesas Incumplidas

Julio 2, 2003 at

El 22 de marzo del 2001 el Presidente Vicente Fox visitaba la Ciudad de Fresno, California, en ese entonces el “noviazgo” con los migrantes apenas comenzaba. Nos llamaba “héroes”; nos prometía el derecho a votar desde el extranjero; decía que defendería nuestros intereses ante el gobierno estadounidense y que pugnaría por una legalización de los migrantes indocumentados. Sin embargo, más de tres años después las ilusiones generadas se desvanecen.

Las promesas incumplidas de Fox hacia los migrantes no se limitan a la tibieza con la que defiende la vida de nuestros compatriotas que mueren en aras de una vida mejor, sino abarcan también la esfera política. A pesar de que en repetidas ocasiones desde que era candidato presidencial Fox se expresó a favor de que los migrantes ejerciéramos nuestros derechos ciudadanos desde el país al que emigramos, lo cierto es que en sus 21 meses de gobierno no ha movido un solo dedo para hacer esto posible. El titular del Ejecutivo ha asumido una actitud pasiva y como Poncio Pilatos se ha lavado las manos dejando toda la responsabilidad en manos del Poder Legislativo.

Es verdad que corresponde a los diputados y senadores de la República reglamentar el cómo y cuándo podremos votar los mexicanos que vivimos en el extranjero, pero eso no justifica que el Presidente Fox se desentienda del asunto. De nada sirve que haya repetido en diversas ocasiones su apoyo al voto migrante y que inclusive haya recibido a la delegación de mexicanos que en marzo del 2002 cabildeaban a favor de este derecho, si en los hechos este respaldo discursivo no se tradujo en ninguna acción concreta que acelerara el trabajo legislativo al respecto.

Como ha sucedido en otras legislaturas el tema del sufragio extraterritorial ha sido relegado a segundo plano ante el alud de problemas económicos y sociales. Son más de 30 iniciativas de ley en torno a los derechos políticos de los migrantes las que están pendientes de dictamen en la congeladora del Congreso esperando tiempos mejores, en los que los migrantes seamos por fin importantes para nuestro país.

Pero no todo es negro en el horizonte, nuestro dólares sí son valorados. El programa tres por uno opera ya a nivel federal. Esperamos que de igual manera en un futuro no lejano nuestros derechos políticos sean reglamentados para que seamos parte de la voluntad popular que elige a sus representantes. Sólo así, con voz y voto seremos partícipes de la toma de decisiones en los temas que nos afectan y como dicen nuestros hermanos indígenas “nunca más (debará de haber) un México sin nosotros”, sin los migrantes.

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