Pensamientos Prestados

Septiembre 25, 2003 at

L. Roque H.**

* Antes de que nos olviden
Haremos historia
No andaremos de rodillas
El alma no tiene la culpa

Amanecí pensando en esos seres que murieron hace unos días. Encerrados en las mazmorras de la inconciencia, y la ambición de sus hermanos; los hombres.

Imagine sus pensamientos finales, sus ahogados respiros, su mente nublándose poco a poco. Agarrandose de un dios o de santos que nunca fueron a su ayuda; pues ese día ellos y el ser supremo estaban de invitados con los grandes hombres del poder terrenal.

* Antes de que nos olviden
Nos evaporaremos en magueyes
Y subiremos hasta el cielo
Y bajaremos con la lluvia

Me despertó la desesperación y el llanto de de esas madres, hijos, esposas, esposos, y familiares de los que llegarían de regreso a sus pueblos en cajas mortuorias. Sueños atajados primero por un río, después ahogados no por sus quietas aguas, sino por la falta de oxígeno en el interior de un cajón repleto de cuerpos emigrantes.

Me sacudió el pensar que alguno de los que fueron abandonados en el interior de un cajón carguero en Texas, fuera el Nico, mi cuñada Sonia, el Piojo, mi hermano Ángel o alguno otro de mis seres queridos. Sin embargo hablé con la Estefana y le pregunté por el Adán, y me dijo que estaban bien y que la Vero estaba bien también y que gracias a dios, ellos viven felices en Santa Cruz, California.

Mas tarde revisé la lista de los fallecidos y eran nombres que no correspondían a gente de mi pueblo. Sin embargo eran hermanos y hermanas todas. Gente como yo, en movimiento eterno, buscando una mejor vida para nuestros seres amados. Otra vez me sacudió el horror al pensar en lo que significa recibir una noticia de ese tamaño.

De pronto vino a mi mente, la cara de aquel muchacho y su joven pareja con quienes semanas antes, una después de la semana santa, cuando yo regresaba de Oaxaca había hablado en el aeropuerto atascado de gentes en la ciudad de México. Me dijeron que iban para Nueva York y que tratarían de cruzarse el Río Bravo en Del Río. El traía una maleta de esas baratas que venden en el mercado de los pueblos. Una gorra desgastada, zapatos tenis nuevos, un escapulario recién puesto y una mirada seca y triste. Ella tímidamente sonreía mientras se asía de la mano de el. Desconfiaban de mí y tenían razón. Cuando uno se va de mojado no confía ni en su propia sombra. A mi manera pedí que no estuvieran ellos entre los caídos. No quiero que sean héroes de un gobierno que después de muertos los venera y cuando vivos, los empuja a que se jueguen la vida al intentar pasarse pa’l otro lado.

Amanecen los días y parece que de esos muertos caídos injustamente nos olvidamos, no así los seres que atrás, ellos dejaron en desamparo..

*Aunque nunca aparezcas
Te pondré en un altar de veladoras
Y en cada una pondré tu nombre
Y cuidaré de tu alma

* Porciones de la canción,
Antes de que nos olviden;
Saúl Hernández; Jaguares.

** Escritor oaxaqueño, radicado en Oakland, California.
Su primer libro se llama Cartas a Crispina,
Carteles Editores, Oaxaca, México 2002.
Se le puede contactar a cartasacrispina@hotmail.com

o al teléfono (510) 632 9039

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