Los Pueblos Oaxaqueños Se Quedan Vacíos

Noviembre 15, 2003 at

Por: Leoncio Vásquez Santos

abuela-sm.jpg La idea que tenemos todos los mexicanos o por lo menos los oaxaqueños al venir a Estados Unidos es de estar aquí por un tiempo corto, trabajar muy duro, ahorrar suficiente dinero para regresar a nuestros lugar de origen para estar con nuestros seres queridos para siempre. La migración masiva de los Oaxaqueños comenzó después de los años 80’s cuando la reforma de ley de inmigración facilitó a muchos quedarse y trabajar en EE.UU. legalmente. Esto también facilitó que los hombres que venían sólos pudieran traer a toda sus familias y comenzar a establecerse aquí. Todo esto fue muy positivo para los migrantes porque finalmente ya no tenían que esconderse de los oficiales de migración que anteriormente los deportaban muy a menudo.

Al principio, no se notaba mucho la consecuencia de todo esto en los pueblos oaxaqueños, porque los padres o abuelos que se quedaron estaban sanos y activos para trabajar, sus tierras y servir en la autoridad municipal o cofradías en representación de sus hijos que se ausentaron. Sin embargo, después de veinte años, se está notando claramente el impacto de esto en los pueblos, ahora solo viven personas mayores, mujeres solas con sus niños que todavía no llegan a la edad de trabajar. Los demás, regresan solamente para las fiestas patronales y aprovechan para estar algunos días con sus familias. Después de los días festivos, todos se apresuran a regresar a trabajar porque ya se les acabó el dinero. Otros se quedan obligados a servir en la autoridad municipal o en algún comité, porque ya no hay nadie en la familia para que lo haga por ellos.

Lo más preocupante para mí es la situación en la que viven las personas mayores como mi abuelita Ignacia que después de catorce años de estar sola, finalmente se cansó y simplemente ya no puede seguir viviendo sola o seguir ayudándome a sacar la fiesta del pueblo cada dos años, porque ya no lo permite su edad. Durante estos años, he regresado cada dos o tres años para estar en las fiestas solamente y en realidad no me preocupaba mucho de mi abuelita porque desde niño aprendí que era una mujer muy fuerte y capaz, siendo ella sola quien crió a mi hermana y a mí desde muy niños. Por eso, solamente procuraba enviarle dinero para sus gastos y para sacar las fiestas y ella se encargaba de todo. Tanto me afecto al mirar los prestamistas llegando a la casa para pedir a mi abuelita que pagara el dinero que les agarró prestado y para no seguir viviendo de la misma situación, me importó más resolver el problema económico en el que vivíamos en San Miguel Cuevas y se me olvidó los más valioso que ningún dinero del mundo podría comprar: el de estar junto a mi abuelita, compartir con ella todo para que no se sintiera sola, para que no extrañara tanto a sus hijos ausentes y para que no estuviera todo el tiempo preocupada por ellos. De todo esto me estoy dando cuenta hasta ahora, a través mi hijo, Ernestito que sólo tiene un año. El mes que estuve en San Miguel Cuevas, lo extrañé mucho y cada vez que hablaba con él por teléfono, se me quebraba la voz y me salían las lágrimas por estar lejos de él.

Estar lejos de mi niño por un mes fue muy difícil para mí, ahora pienso del gran sufrimiento que pasó mi abuelita por nosotros todo este tiempo que hemos estados lejos de ella. Ahora siento que comprendo mejor la realidad que viven las personas que se quedan en el pueblo, especialmente las que se quedan solas porque todos sus seres queridos tuvieron que migrar a los Estados Unidos. Esta situación no es sólo de mi abuelita, si no de muchas personas mayores de San Miguel Cuevas y tantos otros pueblos de Oaxaca y del resto de México.

Este año, nuevamente me tocó sacar la fiesta de la Virgen de Rosario, por eso tuve que regresar a mi pueblo. Me llevé una grande sorpresa al ver a mi abuelita tan acabada, tan diferente de lo que era hace apenas tres años. Ya no podía hacer nada, no le daba hambre o cuando comía le hacía daño la comida y lo más triste es que ya no se reía como antes. Esta vez, si me preocupó bastante su situación y me deprimió mucho, porque no sabía como ayudarla. Hasta ahora no se que puedo hacer para regresarle todo ese tiempo de soledad y preocupación que ha vivido por nosotros. Por la situación en San Miguel Cuevas, de las cooperaciones que cada comunero tiene que dar durante todo el año para el gasto de la comunidad, las cofradías y los cargos que les toca a todo miembro de la comunidad cada dos años, es imposible regresar para establecerse allá y cumplir con todas estas responsabilidades. Este es un gran problema que enfrentan los de San Miguel Cuevas y tal vez va traer grandes consecuencias. Deberíamos de buscar otras alternativas para no dejar solo a nuestro pueblo y a nuestras personas mayores. Mientras tanto, yo comencé a buscar la solución del problema que tengo con mi abuelita para que ya no siga viviendo sola.

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Foto: L.V.S.
La señora Ignacia Ortega y su bisnieta Daisy Vásquez

2 Comments

  • Nena

    Hola,

    Qusisiera saber si existe algun tipo de brigada de salud en Oaxaca, o alguna organizacion que se dedique a ayudar a gente indigena y oaxaquena. Agradecira mucho la informacio que se me pueda ofrecer o a quien contactar. Gracias

  • lazaro

    Pues aunque tengas dinero no seras feliz donde estas

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