Historia del principio de Nuu Yuku (San Miguel Cuevas)

Enero 4, 2004 at

Por Rufino Domínguez Santos

luis-acevedo-sm.jpg En la realidad, no es asi! En muchas comunidades indígenas hay historias que no se conocen porque no están escritas, las personas mayores que tienen ese conocimiento, se marchan de este mundo sin dejar testimonios escritos para las nuevas generaciones o éstas se transmiten de manera oral de generación en generación. Con la idea de escribir la historia de Nuu Yuku (encima del monte) o San Miguel Cuevas, como se conoce en Español, realicé a finales de diciembre de 2003 una visita a los señores mayores para que me platicaran de lo que saben sobre sus costumbres, danzas, cuentos, leyendas, orígenes, etc. Aprendí muchas cosas, pero es una lástima que no pude recuperar algunas fechas de lo que se me narró. A continuación transcribo una pequeña parte de lo que me compartió Erasto Pérez Cortés, quien es una pesona que conozco desde niño y que me abrió la puerta de su casa para compartir sin egoísmo esta historia hasta ahora desconocida, y a quien le agradezco y admiraré hasta el final de mi vida.

Llegué una tarde con el viento fresco y puro, encontré al señor Erasto lavándose las manos en una llave de agua afuera de su casa porque acababa de regresar del monte con sus animales. En ese instante se me vino la nostalgia de cuando era niño y andaba también de pastor en esas mismas montañas. Me presenté, no se acordaba de mí a pesar de algunas referencias, dijo que se había accidentado hace algún tiempo y que eso le afectó su memoria. Le expliqué la razón de mi visita y entramos a su casa con su esposa, muy emocionados con la idea y sin pretextos empezó a contar lo que su tatarabuelo le contó a su abuelito y éste a él.

“Na’a ve’e chiñumi (nuestros antepasados, gente primitiva), ellos no se bautizaban para recibir sus nombres como se hace ahora, se dice que primero estuvieron viviendo en la cueva grande. Después subieron a fundar el pueblo en donde está actualmente porque localizaron dos manantiales de agua dulce y allí hicieron dos pozos para almacenar el agua. Más tarde, como a mediados de los años 60s construyeron una pila de agua y posteriormente a principios de los 70s otra, pero cuando se introdujo el agua potable en 1979, se dejaron de usar. La comunidad se ubica a 15 kilómetros al sur de Juxtlahuaca, el lugar donde se fundó este pueblo era un bosque muy oscuro de árboles grandes, plantas y flores, habían también animales salvajes como los tigres, el jaguar, los monos, venados, pájaros de muchas especies, etc.; de eso se alimentaba la gente. Las personas tenían nombres de animales de acuerdo a lo que hacían y a sus dones. Por ejemplo: Xuva Tanku (Yuvaci’o chaa tanku inii) que significa gran señor/ra pensante con autoridad. Este personaje femenino estubo gobernando al pueblo cuando todavía no había influencia de los españoles en esa área. Era respetada por su liderazgo y se le consideraba la mamá del pueblo. También existió otra Señora Vele Xaa Ñuu (mujer del principio del pueblo), quien estuvo repartiendo lotes de terreno a los primeros pobladores de la comunidad, para que pudieran construir sus casas y al lado ubicar sus terrenos de siembra. Otra Señora llamada To’o Ñaa Tanku (mujer que se sacrificó y pensó), por esta razón también los habitantes del lugar después de que observaron su sacrificio en bien de todos, le concedieron su poder para gobernarlos. Veelá Chii Yo’o (mujer chuparrosa), fue una mujer muy viva para todas las cosas para el beneficio de todos y no por ella sola, tenía a su cargo muchos ganados.”

Sin duda estas son pruebas del importante papel que tenían las mujeres en la vida social y comunitaria antes de la llegada en 1492 de la cultura española a lo que hoy se conoce como América. Al respecto, el Señor Luis Acevedo Acosta dice que en la década de los 40s, fue cuando se empezaron a imponer los apellidos en español, porque antes la mayoría de las personas sólo tenían dos nombres en Mixteco. Los que ya contaban con apellido era la familia Ventura, ya que su tatarabuelo era el más rico en ese tiempo, pero todos los demás fueron inventados por las autoridades, otros escogieron los propios o los compraron con descendientes de los españoles en Juxtlahuaca y así quedaron como los conocemos ahora. La primera iglesia del pueblo la pusieron cerca de donde estaba un árbol tulinko (zapote blanco), en donde ahora está la casa del Señor Basilio González Santos y Alberto Platón, en el centro de la comunidad. Este era un lugar sagrado en donde se reunían los primeros pobladores para orar, sin embargo, después de la llegada de los sacerdotes católicos sugirieron otro lugar para edificar la iglesia: el panteón de los primeros pobladores, en donde están enterradas las mujeres con nombres en Tu’un Savi (palabra de la lluvia, Mixteco). El terreno era de la Señora llamada Kina Loño y del Señor Joaquín Luna. Cuando empezaron a escarbar para la construcción, salieron muchos huesos y calaveras humanas que iban desesterrando, las piedras para la construcción las acarrearon con mulas desde el límite con Tecomaxtlahuaca y el panteón lo cambiaron a Suma Yoso, que significa la punta del llano o donde termina, y allí se encuentra hasta la actualidad.

Los fundadores del pueblo estuvieron viviendo en Ñuu Xaá (pueblo nuevo), cerca del Infiernillo como a unos 8 kilómetros al sur, donde el clima es caliente y limita al oeste con San Juan Piñas. Por alguna razón no les gustó y decidieron regresar para siempre al lugar a donde está ahora el pueblo. Los habitantes vinieron de muchas partes, pero la mayoría vino de Yoso Kui (llano verde, ahora Juxtlahuaca) y Ñuu Xa’a (pueblo del nixtamal, hoy Tecomaxtlahuaca). El nombre original del pueblo es Nuu Yuku que significa sobre o encima del monte que es la característica del pueblo, porque era éste el lugar al que venían a cuidar el ganado de los españoles. Cuando vino un obispo dijo que tenía que tener el nombre de un santo y dijo que se llamara San Juan Viejo, pero a la gente no les gustó y pidieron otro nombre, entonces se sugirió San Miguel Cuevas y les gustó. Cuevas, por las dos cuevas existentes a la orilla del pueblo, una es Kava Kanu (cueva grande) y otra es Kava ko’kó (cueva sin salida).

La plática con Don Erasto se terminó casi a media noche con el compromiso de continuar al siguiente día. Me despedí y salí, casi parecía de día por la luna llena tan clara, en el pueblo se veían muy pocas luces y con el ladrar de los perros, me fui pensando en tantas cosas que escuché por primera vez en mi vida y que me dieron una gran fuerza espiritual.

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Foto: FIOB
El señor Erasto Pérez Cortés y su esposa Epifania Acevedo

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Foto: FIOB
El señor Ignacio Vásquez, maestro de la música de los chilolos y tigres

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Foto: FIOB
El principal Ignacio Valentín, otro de los entrevistado

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Foto: FIOB
El principal Luis Acevedo, sentado en su patio durante la entrevista

1 Comment

  • Mateo Sixto

    me gustaria saber mas de la historai muchas gracias.

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