Editorial: ¡No a trabajadores temporales!

Enero 2, 2004 at

El 7 de enero de este año, el Presidente de los Estados Unidos George W. Bush, anunció su idea de proponer la contratación de trabajadores temporales entre las cerca de 12 millones de personas que ya están viviendo en este país así como los que vengan después. Lo positivo de este anuncio es que al menos se reconoce en el discurso a los migrantes, sin embargo no es suficiente para los que por años hemos trabajado duro para sobrevivir pagando impuestos y estableciendo hogares el que se niegue la oportunidad de la residencia permanente. La propuesta consiste en una versión modificada del Programa Bracero, que otorgaría permisos de trabajo temporales por un máximo de seis años, pero sin posibilidad que al término de ese tiempo se conviertan en residentes permanentes.

El gobierno mexicano se adjudicó los créditos de reactivar el tema migratorio sin tomar en cuenta de que perjudicaría a los migrantes. Lo que la posición de la cancillería mexicana demuestra es amnesía de lo que sucedió con los braceros en los años 40s y 60s, pues a ellos se les descontó un porcentaje de su salario que supuestamente se les regresaría al retornar a México, cosa que hasta el momento no ha sucedido. Al respecto un funcionario de la secretaría de gobernación afirmó: “nosotros no les debemos nada”. Lo cierto es que los políticos mexicanos –como algunos gobernadores, así como diputados y senadores-vienen a E.E.U.U. a “visitar” a los mexicanos y dicen que ayudan, cuando sabemos que no tiene ningún efecto lo que digan o hagan, porque quienes van a lograr algo luchando somos los migrantes, organizándonos y coordinando esfuerzos.

La propuesta de crear este programa, tipo bracero ha existido desde la II Guerra Mundial, se le conoce como Visa H2A, a través de las cuales se contrataba a trabajadores en sus comunidades dándoles visas temporales para que vinieran a trabajar. Ahora se continua esto en los campos, bosques y a cuidado borregos, etc. Al llegar aquí viven marginalizados, incomunicados, sin derechos reconocidos por las leyes laborales. Casi viven en campos de concentración porque nadie los puede visitar, muchas veces los patrones no les pagan, y tampoco tienen derecho de demandarlos ni de organizarse.

Hemos demandado desde años atrás una legalización general de los migrantes sin importar de dónde somos. Que sea una propuesta que considere los trabajos duros, la mayoría no vivimos de los servicios sociales sino de nuestro trabajo y tenemos buenos antecedentes. La idea de contratar a otras personas que aún no han inmigrado es buena no nos oponemos a ella, pero tiene que ser en las mejores condiciones posibles, garantizando el respeto a sus derechos humanos y por supuesto laborales.

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