Nueva Religión

Enero 12, 2004 at

Por: Fausto Sanchez

Cuando salí de mi pueblo Santo Domingo del Progreso hace 20 años la población era de más o menos 100 personas en total, había mucha convivencia, armonía y el tequio entre la gente, era impresionante. En ese tiempo, la mayoría de la gente era de la religión Católica Romana, había bodas, bautizos, primera comunión y confirmación, cosa que ha cambiado últimamente. Las celebraciones eran muy humildes, no había grupos ni bandas de músicos como hoy en día, pero había mucha armonía, comunicación y respeto entre la gente, sobre todo la gente mayor. Las bebidas embriagantes siempre existían, pero solamente la gente mayor eran los que más tomaban. En ese tiempo, la amistad entre hermanos, primos, tíos, tías y gente del pueblo eran muy arraigadas y todos se juntaban a celebrar cualquier festejo.

Hoy, veinte años después, las cosas en mi comunidad han cambiado mucho. El pueblo que conocí como “Santo Domingo Del Progreso” y que era solamente uno, ahora se ha dividido en 3 secciones. Ahora existe Santo Domingo Viejo, Santo Domingo Del Progreso y el Cangrejo, sigue teniendo casi la misma cantidad de gente que hace 20 años, pero ahora cada pueblo construye su propio camino, su propia escuela y su propia iglesia. A veces los comités de esos pueblos cierran los caminos y no dejan pasar, a no ser que les demos una cuota. También se niegan el agua la luz y hasta la amistad. La amistad entre los parientes se ha perdido al igual que el tequio. Ya no existe la armonía ni la convivencia que había hace 20 años. Ahora, parece que la gente en ese lugar vive por vivir. Su mente y sus ojos se pierden en el horizonte, en donde el sol se oculta. Las mujeres se cubren el cabello con un velo blanco, al caminar parece que van midiendo sus pasos y como que no quisieran llegar a la iglesia que está en la cima del cerro, donde un grupo de personas imitan una canción.

Así es, en mi pueblo una nueva religión nos está separando. Esa religión y sus seguidores están sembrando el odio, la separación y la discordia entre mi gente. Pero, la culpa no es de quien lo escucha, si no quien lo imparte y la forma que le enseña a la gente. En esa religión, hay gente que dice y enseña lo que él, ella o ellos creen y no lo que el libro dice. Yo pienso que cada quien tiene derecho a practicar su propia religión, su propia fe y su creencia, pero en lo que no estoy de acuerdo es que la religión se use para separar comunidades familias y sembrar el odio. Yo pienso que ninguna religión es superior, sino que la gente es la que se hace sentir superior a otros y eso es lo que está acabando con mi pueblo. Ojalá que en el futuro, las religiones que se practiquen en nuestros pueblos sean para unir y no para separar.

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