El Azaroso Camino del Voto Estraterritorial

Por: Nayamín Martínez Cossío

voto-exterior-sm.jpg A pesar de que fue desde el siglo pasado, 1929 para ser exactos, cuando se enarboló por primera vez el reclamo de poder votar desde el extranjero, hoy los millones de mexicanos que radicamos fuera de nuestro país seguimos esperando el día en que esto se haga realidad.

Con gran regocijo los migrantes recibimos el anuncio que en la Secretaría de Gobernación hicieron los 4 principales partidos políticos mexicanos, respecto a la necesidad de que se reglamente el voto extraterritorial. El 6 de abril, representantes del PRI, PAN, PRD y PT firmaron un documento que los compromete a promover reformas legales que permitan sentar las bases mínimas de consenso para aplicar el voto de los mexicanos en el exterior. Meses después el Ejecutivo Federal continuaría sorprendiéndonos. El 15 de junio el Presidente Vicente Fox firmó y envió formalmente al Congreso la “Iniciativa de Ley para Regular el Voto de los Mexicanos en el Extranjero”. En síntesis, dicha iniciativa propone que los mexicanos que cuenten con credencial de elector expedida por el Instituto Federal Electoral puedan votar para Presidente de la República y que la modalidad del voto – ya sea por correo o por internet- sería determinada por dicho instituto electoral a fin de que se resguarden las medidas que garanticen la seguridad y confiabilidad de los procesos electorales.

Ver por televisión la ceremonia en la que se hizo públio el envió de esta iniciativa a la Comisión Permanente del Congreso, hizo que se me enchinara la piel. ¡Parecía que el sueño se hacía realidad! Este tema había por primera vez sido objeto de una iniciativa de ley por parte del Ejecutivo! Esto, aunado al hecho de que los partidos políticos habían expresado previamente un consenso básico en torno a la importancia de reglamentar el voto extraterritorial, me hacían estar muy optimista de que por fin los migrantes lograríamos votar en el 2006 aunque fuera para Presidente. Y es que a diferencia de algunos colegas y paisanos que consideran muy limitada la Iniciativa presidencial, yo pienso que más vale algo, que nada. Es decir, si nos ponemos a exigir que se extiendan de un jalón todos nuestros derechos políticos – que podamos votar por presidente, por legisladores y que además nos dejen ser votados- va a ser mucho más difícil alcanzar acuerdos y nos podemos quedar una vez más sin nada. Y el riesgo de que nos quedemos sin poder votar en el 2006 no tardó en hacerse evidente.

No acabábamos de festejar, cuando ya había voces aguardándonos la fiesta. Los ya bien conocidos opositores del voto extraterritorial -Jorge Carpizo, Diego Valadez, Eduardo Andrade y Arturo Nuñez, por mencionar sólo algunos- iniciaron su campaña mediática para expresar su oposición y para infanciar a la opinión pública en contra de este tema. “Amenaza la soberanía nacional y pondría en grave riesgo la certidumbre, confianza y credibilidad del sistema electoral mexicano”; “No es una prioridad para los migrantes votar en México” ; “Se provocaría un desequilibrio político propiciado por intereses norteamericanos”. Para todos estos argumentos con los que se pretende descalificar la incorporación de los migrantes a la comunidad política mexicana, ya hay estudios y textos que con rigurosas investigaciones académicas han demostrado que teórica y prácticamente el voto extraterritorial de los mexicanos es posible.

Sin embargo, lamentablemente los tradicionales detractores del voto no están solos, han surgido nuevas voces de columnistas y analistas políticos de periódicos como el Universal, Milenio y Reforma que anteriormente no se habían manifestado ni a favor ni en contra, pero que ahora atacan la iniciativa del Ejecutivo. Y peor aún hasta la poderosa Iglesia Católica en voz del arzobispo Norberto Rivera, expresó su desacuerdo de que votemos los migrantes al decir que ese dinero se debería ocupar en otras cosas. ¿Por qué este repentino rechazo masivo hacia nuestra participación electoral? ¿Por qué hasta diputados y senadores que “supuestamente” habían firmado un acuerdo hoy se muestran escépticos de que esta nueva iniciativa prospere?

Las razones son muchas. Fox y Creel olvidaron – o no quisieron- invitar a representantes de los partidos políticos a la presentación de la iniciativa, dando pie a que algunos congresistas interpretaran esto como “’un albazo”, pues estaba consensuada por todos y la presentó como suya. Otra posible explicación a los ataques que obtuvo la propuesta presentada por Fox es que como bien afirma Raul Ross “en México el oficio primordial de la oposición es golpear a quien ocupa el Poder Ejecutivo y el deporte preferido de los partidos es dañarse los unos a los otros, es por eso que la iniciativa del voto de los mexicanos en el extranjero está siendo golpeada, por haber sido promovida por Fox”. Y por supuesto, las otras razones estriban en las debilidades mismas de la propuesta: falta precisar quiénes podrían votar, cómo lo harían y muchas cuestiones logísticas. No obstante, por eso es una “iniciativa” porque corresponde al otro poder de la Federación, el Legislativo, analizar y enriquecer dicho documento para perfeccionarlo y mejorarlo. Y más fácil no se las podemos poner, los congresistas tienen 14 iniciativas a su disposición para revizar, discutir y ver qué puntos son los más convenientes incluir. Sólo tienen que ponerse a trabajar con una actitud constructiva, propositiva y teniendo como finalidad última hacer realidad para el 2006 nuestro voto.

El tiempo está en nuestra contra una vez más, pues necesita aprobarse una reforma antes de que finalice el 2006. El contexto político no nos ayuda, ya que tanto los partidos políticos como los analistas están enfrascados en atacarse y en ganar la atención de la gente hacia los temas que consideran importantes (inseguridad, escándalos de corrupción, narcotráfico). Pero los migrantes también somos importantes, porque seguimos vinculados a nuestro país, porque mandamos más de 12 mil millones de dólares cada año, porque necesitamos un gobierno que nos defienda y vele por nuestros intereses y sobre todo porque el hecho de haber migrado no nos quita nuestra ciudadanía mexicana.

Compañeros migrantes, es hora de callar a los que dicen que “los mexicanos que viven en EE.UU. ya votaron con los pies”; a los que dicen que “la propuesta de que voten los mexicanos en el extranjero no es ética, económicamente es un disparate y políticamente una utopía”. ¡Demostremos que no es cierto, juntemos firmas, mandemos cartas, hay que hacernos oir, para que nuestro voto también cuente!

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Foto: L.V.S.
Leonel Flores de la Coalición por los Derechos de los Migrantes, Piedad Ayala de Mimexca, Nayamín Martínez del FIOB y Virginia Miranda de Mimexca enfrente del Consulado Mexicano en Fresno en una conferencia de prensa en favor del voto en el exterior

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