Superando la Barrera del Idioma

Noviembre 4, 2004 at

Por: Leoncio Vásquez

codice-sm.jpg En 1989 llegué por primera vez a California. Nunca había salido fuera de mi pueblo, el único contacto que tuve con los que hablaban español fue cuando iba a Juxtlahuaca, al distrito de mi pueblo para ayudar a hacer compras. Mi primer idioma es el mixteco bajo. Aunque fui a la escuela y me gradué de la primaria (sexto grado), donde por 6 años de mi vida tuve que recibir instrucciones en español, no llegué a dominarlo bien. Podía entenderlo mejor, pero no podía expresarme como lo hacía en mixteco.

Después de la primaria en San Miguel Cuevas, los del pueblo consideraban a los graduados unos expertos o muy bien estudiados en todos los temas y que era la máxima preparación a la que una persona podía aspirar. Después de eso, se escuchaba que en Juxtlahuaca había oportunidad de seguir estudiando hasta llegar a ser un maestro, ingeniero o hasta un doctor, pero por supuesto que eso costaba dinero, mucho dinero.

La única oportunidad de seguir estudiando se me presentó gracias a mi padre, Ernesto Vásquez quien llegó a San Miguel para traerme a Estados Unidos a seguir mis estudios. Al llegar a California, todo era totalmente diferente, no solamente el idioma, sino el tipo de trabajo y hasta la forma de comida. Fue un gran impacto para mi, sobre todo el idioma inglés. Si hablar sólo español, se me dificultaba, ahora tenía que aprender inglés para poder entender y aprender de las otras materias que ofrecían en la escuela secundaria (high school) de Fowler, California donde me inscribí en el noveno grado.

Me gradué de Fowler High School en 1992 y continué mis estudios en el colegio comunitario en Reedley, California. En aquel entonces ya podía hablar mejor el español, porque lo estuve practicando con mis amigos de la escuela que eran todos mexicanos y tenía que hablarles español para poder comunicarme. El inglés todavía se me dificultaba y ahora recuerdo que en aquel entonces tenía mucha pena de hablarlo con otras personas. Hasta me sentaba en la última fila del salón de clase para que los maestros no me hicieran hablar. Fue lo más difícil que enfrenté durante mis tiempos de estudiante y después abandoné mis estudios por una desgracia familiar-mi papá falleció en un accidente de automóvil-me dije a mi mismo: “que bueno que no tuve que tomar la clase donde tengo que dar una presentación enfrente de todos los estudiantes”. Nunca pude vencer el temor de hablar el inglés sino hasta después de abandonar los estudios y dedicarme de tiempo completo a trabajar para poderme mantener y al mismo tiempo enviar dinero para una viejita querida que fue responsable de criarme desde niño, mi abuelita. Esta vez ya no tuve la opción de esquivar el idioma. En el lugar donde trabajé tuve constante contacto con personas que hablaban el inglés y poco a poco iba perdiendo el temor de hablarlo. Es muy cierto lo que muchos dicen que la práctica hace mejor cualquier cosa y solamente con la práctica comencé hablar inglés.

Pero esto no fue el final. Podía conversar el inglés hasta cierto punto, pero hablar frente a un público, todavía no era posible y seguí practicando. Afortunadamente, el trabajo que estaba haciendo me facilitó mucho para adquirir esta habilidad y otras más pues hasta llegué a tomar varias capacitaciones para ser intérprete.

Actualmente, parte de mi trabajo es ser, precisamente un intérprete para cientos, sino miles de indígenas mixtecos provenientes del estado de Oaxaca, México que residen en el Estado Dorado. Mi trabajo no es muy común, porque yo no interpreto de español a Inglés o viceversa sino del mixteco bajo al inglés y los lugares donde más he proporcionado interpretación son entidades de salud. Muchas personas de mi estado que hablan el idioma mixteco, especialmente mujeres y niños tienen que ir a un hospital o clínica comunitaria para recibir cuidado de salud donde constantemente se ignora el lenguaje que hablan y en vez de conseguirles un intérprete en su lengua natal, les buscan a alguien que habla español o utilizan a la enfermera o a la recepcionista que medio habla el español para poderse comunicar con ellos. Pero la mayoría de estas personas hablan su propia lengua y no dominan bien el español, y mucho menos el inglés, ignoran el sistema de salud de este estado, tienen bajo nivel de escolaridad (segundo o tercer año), desconocen la medicina occidental (moderna), muchas veces, se les hace todo imposible para recibir cuidado de salud. Cuando llegan a la clínica, no pueden llenar una simple forma que se les da, aunque parezca absurdo, a veces ni la fecha de su nacimiento, domicilio o número de teléfono saben de memoria. Ahora si vamos más al fondo, muchos de los conceptos o vocabularios médicos no existen, por ejemplo en mixteco y si se los explican en español, es muy similar, por eso aunque se les dan instrucciones, muchas veces no las siguen porque simplemente, no entienden los conceptos.

Considero muy importante mi trabajo y me siento muy orgulloso de poder ser un puente de comunicación para mis paisanos. Espero seguir haciéndolo para que la gente mixteca reciba el mismo cuidado de salud que cualquier otra persona recibe.

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Foto: L.V.S.

2 Comments

  • Jose

    Podrias enviarme mas informacion sobre el codice que muestra un personace rodeado por un circulo que a su vez esta formado por diversas imagenes, por favor

    Gracias

  • Felicidades,haces una labor excepcional ayudando a tu gente,
    Tu historia de vida es muy interesante,me identifique mucho con ella
    justo en este momento tengo intenciones de prepararme como escritor e
    interprete de la lengua Mixteca de San Juan Mixtepec y tu artículo
    me vino a motivar mas para seguir adelante con mis planes.
    Un fuerte abrazo y exito en todos tus proyectos que sigas realizando.

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