Mujeres Mexicanas Presionan por Mejoras

Febrero 7, 2005 at

A pesar de algunos cambios sociales recientes, las diferencias de género son todavía muy marcadas en México.

Por Eduardo Stanley, Pacific News Service

haciendo-compras-sm.jpg FRESNO, CA — Cuando Oralia Maceda salió de su pequeño pueblo en Oaxaca para seguir estudiando, su madre sabía que estaba rompiendo una tradición. Aunque sólo fue a vivir a poca distancia, la costumbre indica que las jóvenes no deben salir del pueblo sinó preparase para casarse. “Mi mamá no quería este futuro para mí, quería que nos valoren como personas y que no dependiéramos de un hombre, de un marido”, dice hoy Oralia, casi una década después y a miles de millas de distancia.

Las críticas también llegaron a su padre por “permitir que su esposa decida”. Debido a estas presiones, Oralia estuvo a punto de regresarse. “Hay muchas presiones por ser mujer� Cuando me enfermaba, mi madre se enojaba por que una tiene muchas cosas que hacer en a casa”.

“A mí no me decían nada, pero a mi papá sí”, dice Leonor Morales, quien también salió de su pueblo para estudiar. Nacida y criada en Oaxaca, se graduó en agronomía. “Al trabajar en las comunidades, el trato era respetuoso pero distante”. Ahora residente en California, Leonor narra las dificultades de las mujeres para abrirse paso en una carrera tradicionalmente reservada a los hombres. Y agrega sonriendo que “mujer educada no consigue marido”.

Tanto Oralia como Leonor aseguran que las cosas están cambiando, aunque algunos estudios sugieren que esos cambios son muy lentos. Por ejemplo, uno de cuatro mexicanos piensan que no vale la pena educar a una mujer ya que luego se casa. Y uno de cada tres aprueba que un hombre gane más que una mujer en empleos similares. Estos son datos de la Primera Encuesta Nacional Sobre la Discriminación realizada en México por la Secretaría de Desarrollo Social y publicada el 17 de mayo del 2005. Otro estudio social indica que México es el último país latinoamericano respecto a igualdad de género, especialmente en áreas de salud, educación, participación política y económica. El estudio fue presentado en Londres por el Foro Económico Mundial (junio 2005).

En zonas rurales, donde el 19 por ciento de las mujeres son jefas de hogar, las desigualdades de género son más evidentes. “La violencia doméstica es permanente”, asegura Oralia. “Aún se piensa que el hombre tiene derechos sobre la mujer, especialmente si es el marido o el padre”. Y la sociedad tiene quién le recuerde esta tradición. “Aunque soy católica� No estoy de acuerdo en cómo se usa la religión para someter a la mujer”, dice Tatiana Clouthier, diputada federal independiente de Nuevo León, México, y cuya reciente renuncia al Partido de Acción Nacional del presidente Fox fue ampliamente difundida. Entrevistada el pasado 12 de mayo en Ciudad de México, Clouthier no ahorró críticas a la Iglesia Católica por sostener la marginación de la mujer. “Usa muy bien eso del sufrimiento y de que Dios te compensará en otra vida”.

Muchos críticos afirman que la fuerte oposición de la iglesia al uso de preservativos es irresponsable frente a la epidemia del SIDA, y que el rechazo a la planeación familiar hace más vulnerable a las mujeres de sectores populares, blanco de la prédica religiosa. En América Latina la situación es similar. Unas 5,000 mujeres mueren anualmente por abortos clinicamente inseguros (datos del Centro por los Derechos Reproductivos, 1999), además de otras 800,000 mujeres que sufren problemas postoperatorios. “Pero la mujer no se embaraza sola, ¿porqué toda la responsabilidad-y la culpa-recae sobre ella?”, se pregunta Clouthier. Y asegura que las mujeres deberían tener acceso a un aborto seguro en casos de violación, peligro de su vida o incesto.

En México, donde las mujeres votan desde 1953 y su participación política está aumentando-los partidos tienen el compromiso de destinar 30 por ciento de sus puestos electorales a mujeres-muchas deben presentar un certificado médico demostrando no estar embarazadas para conseguir empleo. La constante aparición de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez parecería ser el recordatorio del estatus quo de desigualdad y violencia. No sorprende entonces que uno de cada cuatro hombres entrevistados aceptan la idea de la la violación porque las mujeres “provocan a los hombres” (Secretaria de Desarrollo Social, 2005)

Para Clouthier, los cambios se concretarán cuando las propias mujeres se organicen más y mejor. Gracias a este tipo de presiones, afirma, se creó el Instituto Mexicano de la Mujer. Y lo mismo deberá ocurrir en otros ámbitos. “Hace 20 años, maestras del Politécnico de Monterrey exigieron guarderías y se rieron de ellas. Hoy es una realidad”. Y agrega que de la misma manera en que las empresas se benefician de una población con mayores ingresos económicos (los pobres no pueden consumir), invertir en el progreso social de la mujer no es no un gasto sinó una responsabilidad compartida.

“Para mejorar debemos superar nuestra autoestima, empezar a valorarnos, dejar atrás la inseguridad que nos inculcaron”, dice Oralia. Y afirma que las mujeres de su comunidad están progresando lentamente. “Participan más en la vida social, cuestionan cada vez más estas diferencias que nos afectan”. Y al responder si venir a Estados Unidos le ayudó a convertirse en activista de los derechos de la mujer, mira sorprendida y dice segura, “mi inspiración es mi madre”.

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Foto: Eduardo Stanley

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Foto: Eduardo Stanley
Tatiana Clouthier, Diputada Federal independiente de Nuevo León, México.

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