Cultura e Interpretación

Febrero 3, 2009 at

* 31 Jan 2009
* La Opinion
* EILEEN TRUAX eileen.truax@laopinion.com

CULTURA E INTERPRETACIÓN

La audiencia preliminar en el caso del indígena triqui acusado de intentar “vender” a su hija, Marcelino de Jesús Martínez, estaba programada para ayer a las 9:00 a.m. Sin embargo, inició una hora tarde debido a que los intérpretes del idioma triqui proporcionados por la corte no se encontraban disponibles.

La ironía es que la defensa de Martínez, quien reside en la ciudad de Greenfield, argumentó precisamente que existió un problema de interpretación durante la declaración del acusado ante la policía, mismo que llevó a una confusión: Martínez dijo que su hija había sido raptada, mientras el intérprete dijo que su hija había huido, asegura el abogado J. A. Hernández.

Este caso ha puesto en evidencia uno de los principales problemas que enfrenta esta comunidad: la dificultad para encontrar intérpretes en medio del choque entre culturas.

Greenfield cuenta con una población de 17,000 habitantes; entre ellos, se estima que cerca de 10,000 son de origen triqui, una comunidad indígena asentada en el corazón del estado mexicano de Oaxaca. La mayoría de ellos no habla inglés ni español.

“Cerca del 90% de quienes vienen aquí a buscar ayuda son triquis”, comenta Estela Ramírez, indígena triqui que se desempeña como intérprete para el Centro Binacional para el Desarrollo Índígena (CBDIO) de Oaxaca en Greenfield.

De acuerdo con Ramírez, las cortes no son el único reto para los migrantes triquis. Los servicios de salud, el acceso a la información que distribuye el gobierno e incluso el conocimiento de las leyes básicas, se complica debido a la falta de dominio del idioma y a la carencia de intérpretes calificados.

A este asunto se suma la cuestión cultural. Provenientes de un pueblo con prácticas ancestrales, algunas de ellas pueden ser calificadas como “usos y costumbres”, pero al llegar a Estados Unidos se convierten en delito.

“Desde hace cinco años sostenemos reuniones mensuales en las que son ellos quienes traen la agenda para darles información”, explica John Grebmeier, jefe del Departamento de Policía de Greenfield. “Nos enfrentamos no sólo a la barrera del idioma, sino a que muchos de ellos también son analfabetas. Entonces sólo tenemos el recurso de los intérpretes, que son voluntarios de la comunidad; entre nuestros agentes algunos hablan español, pero ninguno habla triqui”.

De acuerdo con Grebmeier, los casos más frecuentes en su departamento son los de violencia doméstica, “que pueden parecer un comportamiento normal en algunas comunidades de Oaxaca; pero si vienes a vivir a un lugar nuevo, debes comprender que aquí eso es en contra de la ley”.

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