FIOB: Lucha por los derechos humanos de los indígenas Migrantes

Noviembre 16, 2009 at

Artículo publicado originalmente en
LA JORNADA DEL CAMPO

Gaspar Rivera-Salgado
Coordinador general binacional del FIOB
grsalgado@irle.ucla.edu

El futuro de los pueblos indígenas se presenta lleno de esperanza, pero también de retos que tenemos que enfrentar con fortaleza y creatividad.

La esperanza de que los pueblos indígenas podamos convivir en paz y con justicia y dignidad; disfrutar de los mismos derechos políticos, culturales y económicos que nuestros connacionales y al mismo tiempo mantener nuestra lengua, expresiones culturales y formas de gobierno autónomas, parece ya estar tomando forma en varios países latinoamericanos. Reflexionemos pues sobre los retos de la realidad cambiante a que nos enfrentamos en nuestra lucha por la autodeterminación y autogestión.

Los retos de la economía. Para las comunidades indígenas rurales en México, la completa ausencia de políticas públicas económicas y sociales que ayuden a expandir las capacidades reales de los pobres para que vivan dignamente y realicen su potencial es el mayor reto.

De qué sirve a México que nuestros gobernantes sean los alumnos más aplicados en el ejercicio de una política macroeconómica neoliberal que produce los números correctos, cuando esto significa para el pueblo de México mayor hambre y miseria. De qué sirve atender con disciplina los dictados de las instituciones internacionales que presiden la globalización económica, cuando esto no se traduce en alivio concreto para las comunidades indígenas, los campesinos, las familias rurales marginadas, las amas de casa en las colonias urbanas pobres.

La respuesta no está en culpar al gobierno y a los poderosos o en la queja interminable. El reto es proveer una visión desde abajo sobre lo que se debe hacer. El problema es complejo y así debe de ser la solución. Lo primero que proponemos es que la sociedad civil, las bases, deben de tener la capacidad de guiar a lo líderes. No creerle a los poderosos de que debemos oír sólo a los expertos porque el pueblo es tonto y no entiende de macroeconomía. Debemos descolonizar nuestro pensamiento.

También hacer que la política económica y el plan de desarrollo funcionen para la gente y no que la gente se ajuste al plan económico como pretenden los gobernantes. Esto sólo se logra si concebimos el desarrollo, como dice Amartya Sen, como la expansión de las libertades reales y la capacidad de las personas de realizar su potencial completo en la sociedad que les tocó vivir. Pero realizar este potencial requiere que la gente se organice y guiar desde abajo al lugar adonde queremos llegar. Éste es reto del FIOB y del resto de la sociedad civil, de las organizaciones políticas, sindicales, campesinas e indígenas.

Los retos de la gobernabilidad. Los retos de la lucha de los pueblos indígenas, en la que se incrusta la lucha del FIOB junto con los campesinos y los otros marginados rurales, son grandes. Destaca enfrentar el “relanzado” Plan Puebla Panamá, ahora llamado para colmo de los indígenas “Proyecto Mesoamérica”, el cual ejerce ya efectos muy negativos en las políticas públicas dirigidas a los pueblos indígenas en los tres países que lideran este plan neoliberal: Colombia, Panamá y México.

Igual que en Panamá y Colombia se ha declarado una guerra contra los pueblos indígenas, en México sufrimos ataques no sólo desde el ámbito federal, sino desde el estatal y local. Son testigos los nahuas de Zongolica y la Huasteca; los pueblos zapotecos de la sierra y de la Mixteca oaxaqueña; los mixtecos, nahuas y amuzgos de Guerrero, y los ñahñú del municipio de Zimapán, en Hidalgo. Muchas de estas guerras no declaradas cuestan vidas, desalojos, violaciones, cárcel, y heridos graves. Y continúa esa otra guerra de baja intensidad, ignorada, latente y trágica en Chiapas, que se viene peleando desde enero del 1994.

Por eso coincidimos plenamente desde el FIOB con las recientes declaraciones del Congreso Nacional Indígena (CNI) que señalan que “ante la firme voluntad del Estado mexicano por no reconocer los derechos fundamentales de nuestros pueblos, éstos han decidido ya no solicitar el reconocimiento legal de sus derechos y sí ejercer tales derechos y la autonomía en los hechos. La unidad de los pueblos indígenas del país y el fortalecimiento inmediato del CNI son dos tareas urgentes para afrontar la realidad cotidiana de nuestros pueblos”.

El reto de la migración. Las organizaciones de migrantes como el FIOB vemos el éxodo como resultado de procesos económicos incapaces de brindar oportunidades a la gente para sobrevivir en sus comunidades natales. Pero irse al norte es un arma de doble filo, porque le apuesta uno todo al viaje y a la conquista del sueño americano, y nadie puede garantizar que la migración sea el camino a una vida mejor. Un ejemplo ilustrativo de la condición de marginalidad que sufren los indígenas migrantes es el de la hermana Cirila Baltazar Cruz. Ella dio a luz a su hija en la ciudad de Pascagoula, Mississippi, en noviembre del 2008. Cirila es una chatina oaxaqueña quien al no poderse comunicar con el personal del hospital por medio de la traductora puertorriqueña fue acusada de poner en peligro la vida de su hija, principalmente por no hablar inglés. Una vez que el fiscal local tomó el caso, agregó los delitos de ser pobre e indocumentada. El juez estuvo de acuerdo con estos cargos y decidió quitarle a su hija a Cirila y ponerla al cuidado de una pareja blanca, con la posibilidad de que la corte resuelva la adopción permanente.

El caso tiene implicaciones profundas no sólo para la comunidad indígena mexicana en Estados Unidos sino para los migrantes en general. Si a Cirila se le despojó de su hija por no saber inglés, ser pobre e indocumentada, prácticamente nos roban a todos los migrantes nuestra humanidad y dignidad y nos dejan sin ningún derecho básico. Ya no sólo se nos condena por lo que hacemos sino por lo que somos.

El FIOB, como otras organizaciones de defensa de los migrantes, entendemos que este caso debe inducirnos a luchar no sólo por una reforma migratoria humana que otorgue derechos plenos a todos los indocumentados,.sino también debemos insistir en esa ancestral demanda de los pueblos indígenas –a ser reconocidos como iguales ante la ley y a mantener nuestras lenguas y costumbres–. Sólo así evitaremos nuevas situaciones como la de Cirila Cruz.

Visión a futuro. El FIOB aspira hacer realidad la promesa contenida en el preámbulo de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas: “que los pueblos indígenas son iguales a todos los demás pueblos y reconociendo al mismo tiempo el derecho de todos los pueblos a ser diferentes, a considerarse a sí mismos diferentes y a ser respetados como tales (…)” Y lo que en su artículo 2 dice: “Los pueblos indígenas tienen derecho a la libre determinación. En virtud de ese derecho determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.” Éstos son nuestra lucha y los tiempos que nos tocó vivir. Enfrentémoslos con la fuerza de nuestra voluntad y la visión de un mundo mejor que construimos día a día con nuestra lucha.
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