La Globalización Nos Hizo Extranjeros en Nuestra Propia Tierra: Indígenas en el Día Internacional del Migrante

Enero 4, 2015 at

Comunicado del FIOB

Para Difusión Inmediata

LOS ANGELES, CALIFORNIA, A 18 DE DICIEMBRE DEL 2014

Los Angeles, CA.-Los pueblos indígenas migrantes, al igual que millones de seres humanos en todo el planeta, hemos sido empujados fuera de nuestros territorios como consecuencia de las políticas económicas de carácter brutal y despiadado que predominan en la globalización y que nos convierten en extranjeros en nuestros propios territorios. Las actuales políticas migratorias en Estados Unidos son excluyentes y nos dividen en primera y segunda clase.

A pesar del reciente decreto del presidente Barack Obama que concede un amparo contra las deportaciones y un permiso de trabajo por tres años, esta medida sólo beneficia a menos de la mitad de las once millones de personas sin documentos en el país.

Por lo tanto, tenemos que seguir la lucha hasta lograr justicia para todos los migrantes tengan o no hijos nacidos en el país.

Para nosotros, la migración no ha sido la opción más conveniente sino que ha implicado un desplazamiento forzado; al llegar a los lugares de destino, en lugar de que se nos reconozcan nuestros derechos, somos criminalizados y culpados por todos los males. Las políticas migratorias nos condenan a vivir en las sombras.

Desafortunadamente, la suerte de millones de migrantes queda en manos de los intereses económicos y políticos de los partidos demócrata y republicano que sólo nos ven en términos de sus ambiciosos cálculos comerciales e intereses electorales.

En este Día Internacional del Migrante, el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB) con comunidades enteras fuera de Oaxaca, dentro del territorio mexicano y en varias entidades de Estados Unidos, nos pronunciamos por lo siguiente:

  1. Aún después del DAPA, más de 5 millones de personas viviremos en las sombras y con el temor de ser deportados.
  2. Reivindicamos nuestro derecho a buscar un trabajo fuera de nuestros países de origen sin importar las fronteras.
  3. No somos criminales sino seres humanos productivos que hacemos aportaciones a la sociedad de Estados Unidos, tanto a la activación de la economía como a su riqueza y diversidad cultural.
  4. Una explotación similar a la que vivimos en México es la que padecemos en Estados Unidos. Basta voltear la mirada a los campos de cultivo norteamericanos para ver que no están muy lejos de la filosofía de producción masiva que obedece al ritmo de “rápido y bien hecho”; sólo que en México es exponencialmente más intensivo el trabajo y la explotación.
  5. En Estados Unidos se nos niegan los servicios médicos, vivienda accesible a nuestros bolsillos, educación superior y trabajo bien remunerado.
  6. En el terreno laboral, los migrantes somos quienes hacemos el trabajo más duro, el que nadie quiere hacer –mucho menos quienes tienen el privilegio de ser residentes legales y ciudadanos-.
  7. No tenemos derechos políticos de elegir a nuestros representantes ni de ser elegidos para puestos públicos. En suma, no tenemos voz para decidir sobre asuntos que afectan nuestra vida cotidiana. La democracia de Estados Unidos no se aplica a los indocumentados. Somos ciudadanos de segunda clase.Esta condición se replica con respecto a los derechos plenos en nuestro país de origen porque a pesar de que podemos participar en elecciones federales, aún no se nos reconocen nuestros derechos a elegir representantes a nivel de gobiernos estatales y municipales, así como los poderes legislativos.
  8. Las políticas migratorias que prevalecen en Estados Unidos son crueles e inhumanas porque apesar de sacar ganancias de nuestro trabajo no reconocen nuestros derechos plenos tanto como factores de generación de riqueza ni como seres humanos que requerimos de mantener lazos con nuestros padres, hijos, hermanos y amigos en nuestras comunidades de origen.
  9. Aunque hayamos servido en las fuerzas militares arriesgando nuestra vida por este país, muchas veces somos deshechados como objetos cuando ya no les servimos para sus fines.
  10. Una nación que se dice civilizada y que se jacta de ser la mejor nación del planeta no debe proteger sólo a unas personas y excluir al resto por el hecho de no tener hijos ciudadanos.
  11. Se requiere renovar el sistema migratorio para lograr unas leyes justas, prácticas y que verdaderamente reflejen el sistema democrático, con justicia y autoridad moral que Estados Unidos asegura son pilares de su gobierno.

Los indígenas (habitantes originarios de este continente desde antes que los actuales pobladores dominantes de América), tenemos derecho a luchar por nuestra sobrevivencia pero con una vida digna, porque la justicia, la paz y la democracia son valores que practicábamos aún antes de que la globalización nos condenara a ser extranjeros en nuestros propios territorios.

POR EL RESPETO AL DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS,
FRENTE INDIGENA DE ORGANIZACIONES BINACIONALES-FIOB

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