Editorial: Participación Cívica Binacional

Comentábamos en el vol. III No 5 de EL TEQUIO, sobre las elecciones en México; que nuestro país experimentó por fin un cambio en el monopolio del poder que por 71 años ejercieron los presidentes priístas. Hoy el “nuevo gobierno” que encabeza Vicente Fox, tiene la oportunidad de demostrar al mundo que es capaz de gobernar de forma diferente, llevando justicia para todos, haciendo compromisos y cumpliéndolos, combatiendo la corrupción, la delincuencia, defendiendo y respetando los derechos humanos de los migrantes al interior y fuera del país.

Tal parece que ha comenzado bien, con un discurso de esperanza y compromiso por resolver los problemas más urgentes. Así lo demuestra su disposición a dialogar con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y a enviar al Congreso de la Unión la iniciativa de la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA) sobre los “Acuerdos de San Andrés Larráinzar” para que éstos se conviertan en ley. Otro aspecto positivo es que haya nombrado a Luis H. Alvárez como Comisionado de la Paz, ya que es una persona con buena reputación y credibilidad a nivel nacional y ante el EZLN.

Por otra parte, la promesa que ha hecho de atender las necesidades de los migrantes en todos los aspectos, tuvo también un buen comienzo. El 3 de diciembre del 2000, a sólo dos días de haber asumido la presidencia, Fox se reunió en la residencia oficial de Los Pinos con más de 450 “líderes” y representantes de migrantes mexicanos en los Estados Unidos (EEUU).

El 2000 también fue un año de elecciones en EEUU, donde se presentaron hechos sorprendentes e inesperados. Uno de ellos fue que por primera vez un indígena mixteco lanzó su candidatura a la alcadía de la ciudad de Farmersville, y aunque no ganó, esto demuestra la capacidad de la comunidad indígena migrante en el Valle de San Joaquín de organizarse. Asimismo, cabe destacar que migrantes que hablan idiomas distintos al Inglés, salieron en grandes cantidades a ejercer su derecho de voto el 7 de noviembre.

Pero quizás lo más inédito de estas elecciones es que por 36 días, no se supo con claridad quien era el candidato vencedor, y más aún que el hoy presidente estadounidense, no fue electo por la mayoría del voto popular sino por un Colegio Electoral. Sin duda ésto evidenció las fragilidades de la supuesta “democracia” estadounidense con la farsa y burla que se dio en torno a la decisión de las mayorías.

Aunque se dio la alternancia en la presidencia de los EEUU, históricamente hay una mínima diferencia entre los Republicanos y los Demócratas. Así que no se esperan grandes cambios, sobre todo en lo que respecta al trato de las personas que no tienen documentos legales en este país, ya que aunque supuestamente es el más “democrático del mundo”, no reconoce los Convenios Internacionales que garantizan el respeto a los derechos humanos de los migrantes.

George W. Bush batalló mucho para ganar la Presidencia. Gracias a su buen español se ganó la simpatía de un buen número de hablantes de este idioma, sin embargo, eso no quiere decir que va a atender los problemas de nuestra comunidad. Por el contrario, los republicanos se han caracterizado por ser intolerantes, racistas y antiinmigrantes. El que personas así estén en el poder ensombrece la lucha por la amnistía general por la que hemos luchado muchas organizaciones.

Ante todo éste panorama que aquí hemos descrito, el Frente Indígena Oaxaqueño Binacional (FIOB) no ha sido sólo un espectador, no se ha quedado con los brazos cruzados viendo como los políticos en ambos lados de la frontera se involucraban en contiendas electorales. Por el contrario, participamos activamente en la organización de las elecciones simbólicas que se realizaron en los EEUU durante los comicios mexicanos del 2 de julio del 2000. También nos reunimos con candidatos al Congreso estadounidense y junto con otras organizaciones protestamos contra la campaña de los candidatos que consideramos adversos a nuestros intereses, además de que logramos derrotar la Proposición 38, que habla sobre los vales escolares que iba en contra de los pobres en California. Es así como hemos escrito la historia y hemos sido parte de ella.

 

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