El FIOB. Perspectivas Divergentes
Por: Leoncio Vásquez Santos
En este número de El Tequio, voy a escribir sobre una plática que tuve con Maria García, una de los pocos miembros de un comité de Fresno. Considero el encuentro con esta señora como una experiencia frustante pero a la vez motivante, pues a pesar del enojo que sentí cuando élla muy abiertamente me expresó su negativa opinión del trabajo del FIOB, también me pude dar cuenta que en sus palabras lo que había era una profunda ignorancia sobre lo que somos y hacemos en el FIOB.
María fue al grano, un buen día se me acercó en la calle y sin darme tiempo de reaccionar me dijo: “Hola Rufino, venía a hablar con usted para que me ayude, porque yo ya les he ayudado bastante y ahora no tengo trabajo y el otro día escuché en la televisión que su organización recibió dinero”. Inmediatamente, le respondí que yo no era Rufino y le dí mi nombre. Yo recuerdo haber visto a la señora en unas de las tantas marchas y protestas que el FIOB ha hecho en colaboración con otras organizaciones locales, pero ni sabía su nombre y no sabía en que había ayudado al FIOB o a mí en lo personal.
Luego me comenzó a decir que estaba muy de acuerdo con el trabajo que hace el FIOB, sólo que pensaba que el FIOB divide a la gente. La señora cuestionaba el por qué el FIOB solamente se concentra en servir a la gente indígena de Oaxaca, pues considera que eso nos divide del resto de los conacionales mexicanos. Según élla, El FIOB siempre dice, “luchar por las comunidades indígenas porque tienen cultura y lenguage diferente”, pero no hace nada por otras personas. María critica el hecho de que las comunidades indígenas no han intentado aprender el Español, “Ellos ya tienen que hablar el Español porque ya ha pasado mucho tiempo desde que los Españoles les invadieron y para salir adelante tenían que haber aprendido bien el Español. ¿Por qué no dejan a los maestros que el Gobierno les manda para que les enseñen Español a sus hijos? Por su terquedad sufren las consequencias”. Además de todo ésto, María dice que si élla que trabajó en los campos por mucho tiempo, ya es ahora experta en el llenado de papeles, ¿los demás campesinos porque no van a poder lograr lo mismo? Al fin de cuentas, dice, “el único apoyo que dan organizaciones como el FIOB no es sino asesoría para el llenado de formularios, lo cual no es mucha ayuda en realidad”.
Aquí voy a repetir mi respuesta a María, quien nunca quizo endenderme a pesar de que se lo expliqué de varias maneras una y otra vez. Primeramente, yo le hice una pregunta: ¿María, cuanto tiempo lleva en los Estados Unidos? Ella me contestó que ya había perdido la cuenta. Yo le dije, “Por qué entoces no domina el idioma inglés, así ahora no tendría la necesidad de estar sin trabajo”. Segundo, el FIOB concentra su trabajo en las comunidades indígenas porque en verdad existen necesidades que son muy únicas del resto de los mexicanos. Nosotros, los indígenas, tenemos nuestras propias lenguas y una cultura y experiencia social muy diferente al resto de los mexicanos, por ende, lo que hace el FIOB no es dividir a la gente mexicana sino atender las necesidades específicas de un grupo desprotegido. Además, el FIOB nunca ha reusado apoyar a personas no Oaxaqueñas o de otra nacionalidad que llegan a la oficina en busca de ayuda. Por otra parte, existen muchas organizaciones comuntiarias que se dedican a ayudar a los mexicanos en general, a todas éllas pueden solicitar ayuda personas como María.
Por lo que respecta a la cuestión de porque los pueblos indígenas no han querido aprender el español tanto tiempo después de haber sido conquistados por los españoles, es una interrogante que ya había escuchado de otras personas más. No me sorprende que la señora María piense de esa manera ya que es de Sinaloa (y debo aclarar que no es el caso de todos los de Sinaloa) y parece desconocer todo lo relacionado a la milenaria cultura indígena y al genocidio del que fuimos víctimas. Ante esta postura pregunté a Maria, ¿si algún gringo le dijera lo mismo, cuál sería su reacción por no ser capaz de aprender el inglés y asimilarse a la cultura gringa si ya hasta ha perdido la cuenta del tiempo que lleva viviendo en este país? Ella me contestó: “No he tenido tiempo, tuve muchos hijos, pero ellos ya saben inglés y han salido adelante. Yo he ido algunas veces a la escuela César Chávez, pero no he aprendido nada”. Lo que pude percibir de lo que dijo es que élla se resiste a aprender el inglés y a olvidarse de donde viene, de su cultura, de sus costumbres, de su idioma y a asimilarse a la cultura de los Estados Unidos. Nuevamente digo que es absurda su respuesta, porque nosotros los indígenas o cualquier otro pueblo que se ve invadido y al que le impone otra forma de vida, no es tan fácil darse por vencido y adaptarse a la nueva forma de vida. Por supuesto, es posible y tal vez muy fácil aprender aspectos de otra cultura como es el idioma para poder usarlos como herramienta de superación económica, sin embargo eso no lo es todo para los pueblos indígenas. Yo le dí a María mi propio ejemplo. Llegué a éste país hace 12 años y ahora domino el Inglés, tengo un buen trabajo sirviendo a mi comunidad, pero eso no quiere decir que no tengo muy presente mi lenguage, mi cultura porque eso es imposible de dejar atrás.
Yo recordé que María pertenecía también un comité de tres o cuatro personas que en realidad no ha hecho nada por la comunidad, aunque éllos claman luchar por “la justicia económica y social”. Cuando se lo pregunté para confirmarlo, la señora se puso muy nerviosa y poniendo de pretexto que ya tenía que irse, se despidió. Fue entonces cuando comprendí mejor el porque de la actitud de esta señora hacia el FIOB. En realidad, el supuesto líder de dicho comité ha sido un acérrimo crítico del FIOB, pero siempre nos ha criticado desde el anonimato esforzándose por nunca dar la cara. Eso para mí es cobardía, pues carece de valor para sentarse en la mesa y dialogar abiertamente. Yo conozco personalmente a esta persona y se que es capaz de convencer y persuadir a cualquiera que desconozca lo que ocurre en la comunidad. Al principio, me preocupó el sentir sinsentido de María, pero cuando me di cuenta del meollo del asunto le dije que su “líder” le había metido muchas cosas en la cabaza.
Por supuesto que reconozco que no todos pensamos igual y estoy consciente que mucha gente no está de acuerdo con el trabajo que hacemos por el simple hecho de concentrarnos en atender a la comunidad indígena. Sin embargo, nos encontramos en un país libre en el que cualquier persona de cualquier nacionalidad, de cualquier raza, puede agruparse para luchar en contra de la injusticia y las carencias de una raza, de un pueblo en específico. Tampoco me sorprende que aún entre los mismos Oaxaqueños haya desacuerdo con el trabajo del FIOB, pues para bien o para mal, cada cabeza es un mundo y eso tiene que respetarse; cada quien hace lo que cree más conveniente. Sin embargo, lo que considero incorrecto es aceptar pasivamente las críticas de personas y organizaciones que sin fundamento, ni razón, nos atacan y desprestigian.
Que bueno que esta señora María tuvo el valor de enfrentarme y decirme cara a cara lo que sentía. Existen muchas personas que sienten lo mismo pero que son cobardes pues nunca dicen directamente lo que sienten sino que actuan desde el anonimato. Por eso, respeto mucho a María porque se atrevió a expresarme su sentir personalmente. Esto para mí es la tolerancia, uno de los valores democrácticos, el saber convivir con la pluralidad de ideas y puntos de vista, respetando a cada uno y a cada quien en su individualidad.




