Editorial

La campaña electoral por la Presidencia de Estados Unidos de Norteamérica ha revivido al extremo los ataques contra los trabajadores migrantes en este país.

Acusar a los migrantes de los problemas que padece la sociedad norteaméricana, es ignorar los aportes económicos y culturales, que históricamente hemos ofrecido al desarrollo de esta nación. En la contienda político-electoral a la Casa Blanca, los contendientes, tanto del Partido Republicano como el Demócrata, no tienen ningún derecho para lanzar ataques, a diestra y siniestra, contra la población migrante, al grado de incurrir en graves violaciones a los derechos humanos más elementales, como la negación a la educación de los hijos de padres indocumentados. Sumando a esto, el constante incremento de agentes de la patrulla fronteriza, la militarización de la frontera y la golpiza ejecutada a los trabajadores mexicanos por policías de Riversade, California, el primero de abril del presente año.

El FIOB considera, que negando los servicios sociales a la población migrante, militarizando la frontera, no son soluciones a los problemas derivados de la migración, ni a los problemas domésticos económicos, políticos y sociales que tienen su origen en una política militarista de agresión a los países más débiles. Más bien, Washington debe implementar una política de entendimiento a las causas que generan el fenómeno migratorio en cada uno de nuestros países y en esa medida, convenir en acuerdos bilaterales con los gobiernos de la región involucrados, protegiendo los derechos humanos de los trabajadores migrantes en EE.UU.

Por otra parte, el FIOB considera, que el gobierno mexicano debe ejercer una política más agresiva en cuanto a la protección de sus nacionales en EE.UU y no estar sujeto a los dictados del gobierno norteamericano.

El FIOB continuará denunciando constantemente la ilegalidad de los ataques de sectores sociales norteamericanos, inflados de racismo y xenofobia, que realizan contra los que consideran ilegales. Con esto, han perdido hasta su memoria histórica al no considerar que EE.UU es un producto del trabajo, el esfuerzo y la creatividad de los migrantes.

 

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