Editorial: La guerra arrogante y unilateral de George Bush

No celebramos el ataque a los Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001, al contrario ha sido condenado en los términos más enérgicos por nuestra organización y por millones de voces alrededor del mundo. Sin embargo este suceso desató una serie de consecuencias negativas al interior y exterior de Estados Unidos (EE.UU). Internamente, George W. Bush inició una campaña antinmigrante que incluye leyes más restrictivas y una persecución de inmigrantes por considerarnos “terroristas” y una amenaza a la seguridad nacional. Bajo estos argumentos, los derechos humanos de cientos de inmigrantes son violados diariamente.

Asismimo, fue después del 11 de Septiembre que Bush declaró la guerra al terrorismo ante el mundo diciendo: “quien no está con nosotros, está contra nosotros”. Esta posición de sentirse “el policía del mundo” es una muestra de la arrogancia y unilateralismo con el ha actuado en el pasado y pretende seguirlo haciendo, lo cual representa un peligro para toda la comunidad internacional y una violación flagrante del derecho internacional.

Así lo evidencian tanto la intervención en Afganistán como la actual guerra contra Iraq. La primera, dejo a ese país hundido en la miseria y provocó la muerte de miles de civiles, un precio muy alto si se considera que el objetivo primordial que era la captura de Osama Ben Laden no se concretó. Por otra parte, la guerra en Irak en contra del dictador Saddam Hussein, ha conllevado distintas violaciones. En primer lugar del Consejo de Seguridad (CS) de la Organización de las Naciones Unidas, cuyas resoluciones fueron ignoradas por EE.UU y los países que le han hecho de sus comparsas (Gran Bretaña y España principalmente) y en segundo lugar ha violentado las soberanías nacionales de los países miembros del Consejo de Seguridad que se oponían a la guerra, los cuales han tenido que soportar el cabildeo amenazante de EEE.UU.

La guerra contra Iraq está teniendo un costo altísimo, el cual se está pagando haciendo recortes en el gasto en educación, vivienda y en todos los programas de servicio social en general. Pero más allá del costo material, la guerra está teniendo un alto costo en vidas humanas, tanto de los soldados que han muerto en combate (a pesar de que los militares estadounidenses presumen orgullosamente de sus bombas “inteligentes” y de lo avanzado de su tecnología militar) como de los miles de civiles iraquies que son doblemente víctimas de Hussein y su guardia republicana y de EE.UU. Al finalizar la guerra, no sabremos si lograran su objetivo de derrocar a Hussein o si les pasara como con Ben Laden que se esfumara ante sus ojos, lo que sí sabemos es que habrán destruido la infraestructura del pueblo iraqui, por lo que lejos de liberarlo lo dejaran hundido en la miseria.

Ante esta acción bélica destructiva e ignorante de Bush, hacemos un llamado a la comunidad internacional para unir esfuerzos a fin de enjuiciarlo en una corte internacional por no respetar la democracia y por pasar por alto la autoridad del CS. Asimismo, creemos que se deben promover leyes internacionales de no intervención, todo esto con la finalidad de que futuros gobernantes no abusen de sus poderes militares y no se entrometan en asuntos ajenos, porque no tenemos ni queremos un gobierno mundial que este bajo el mando de EE.UU.

 

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