Editorial: Estados Unidos, Un país de muertes

Estados Unidos (EE.UU), es un país con una moneda muy fuerte, con mejores oportunidades de trabajo y con salarios más altos que al sur del Río Bravo, es por ello que existe una numerosa migración de personas desde las zonas rurales de México, especialmente de aquellas que dependían del campo para sobrevivir. Los que se dedicaban a la siembra del maíz, fríjol, café y otros cultivos, han enfrentado una caída considerable en los precios de estos productos, por lo que no han tenido otra opción que la de emigrar al norte. Esto continuará a largo plazo porque los gobiernos de México y EE.UU solamente usan la retórica cuando se refieren a los migrantes, pero no realizan acciones concretas que busquen erradicar este fenómeno.

Significa entonces que las muertes de los migrantes que vienen con la idea de sobrevivir y mejorar su nivel de vida seguirá. Muchas veces el famoso “sueño americano”, se convierte en una “pesadilla americana” y un encuentro con una muerte segura, o bien con la falta de respeto a los derechos humanos. Estados Unidos se ha convertido en el país más peligroso del mundo, puede ser un verdadero infierno, ya que de acuerdo a los datos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México, desde 1995 hasta la fecha han muerto un total de 2,350 seres humanos y en lo que va del 2003 ya son aproximadamente 115. Todos los días alguien se muere en la frontera mientras que esta sociedad permanece callada ante las injusticias y la apatía de los gobiernos que sólo hablan un poco cuando se presenta alguna muerte colectiva pero que después se sumen en un silencio cómplice.

La principal razón de estas muertes son las sonadas operaciones que empezaron a implementarse desde hace 9 años como la “Guardián” en California, la “Salvaguarda” en Arizona y la “Río Grande” en Texas. A éstas se suman las vergonzosas bardas de acero a lo largo de la frontera con las que Washington pretende impedir el paso de los migrantes. Sin embargo, lo único que ha conseguido es forzar a la gente a buscar el cruce en áreas muy peligrosas. Es inadmisible que los EE.UU sean tan individualistas, egoístas y no quieran tomar acciones humanitarias para detener muertes que son evitables, sobre todo si consideramos que la migración es consecuencia tanto de la situación en los países expulsores, como en los receptores. Es decir, mientras no mejore el nivel de vida en los países expulsores y continue la demanda de mano de obra barata en los EE.UU, la migración no parará ni aunque les den cadena perpetua a los coyotes. Es vergonzoso que haya miles de agentes de la patrulla fronteriza que ganen su salario a costa de tantas muertes. Su fuente de empleo consiste en provocar la muerte de personas y muchas veces en dar mayor valor a la vida de los animales que a la vida humana.

Parte importante de la solución a esto es que el gobierno de George W. Bush apruebe una ley de legalización para los millones de personas que radican en EE.UU sin documentos. Posteriormente, se podría implementar un plan de trabajadores temporales que garantice el respeto a sus derechos humanos y laborales, tales como la libertad de asociación y el derecho a ser visitados por organizaciones independientes para garantizar el pleno respeto de las leyes laborales.

 

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