Indígenas del sur, del norte y de todas partes
Por: Rufino Domínguez-Santos*
“Dice la profesía de nuestros abuelos que los indígenas del sur regresarían por el camino que por estas tierras recorrieron sus ancestros para reencontrarse con su gente. No es casualidad entonces que hayan regresado para quedarse en California”, dijo Roger Valverde uno de los participantes en el diálogo indígena.
En un frío invierno el 13 de enero de 2004, con densas nubes que impiden ver al sol y a sus rayos penetrar la tierra-característica del extremoso clima del inmenso Valle de San Joaquín-empezó la primera de una serie de reuniones de reflexión e intercambio entre indígenas mexicanos y estadounidenses. Estas reuniones fueron convocadas bajo la iniciativa del Instituto Pan Valley (PVI) y el Frente Indígena Oaxaqueño Binacional (FIOB).
Esta iniciativa fue resultado de pláticas que sostuve con Myrna Martínez y en las que exploramos ideas para continuar la colaboración que comenzó en abril de 2002 durante el llamado festival TAMEJAVI (palabra que tiene su origen en la combinación de tres idiomas: Hmong, Español y Mixteco, y que significa mercado). Este festival tuvo como propósito promover el intercambio entre las diferentes culturas que existen en la ciudad de Fresno y el Valle Central de California.
Nuevamente se está organizando el festival y esta segunda edición se realizará durante los primeros tres días de octubre de este año, con la diferencia esta vez que ya empezaron los trabajos del evento.
Desde ese frió 13 de enero el grupo indígena ha realizado reuniones periódicas y visitas a las respectivas comunidades en donde viven los indígenas estadounidenses: Yakis, Apaches, Crow, Wukchumni, Chumash, Kickapoo, Chuckchansi, Picayame, Navajo y Blackfeet, y los indígenas mexicanos: Mixtecos, P’urhépechas, Otomí , Nahuátl; e incluso Hmong, una comunidad originaria de Laos. Los diálogos son facilitados con la ayuda de intérpretes de inglés a español y viceversa para entender bien.
Las visitas más sobresalientes fueron la ceremonia anual de la Danza de los Osos en Santa Rosa Tachi, el 26 de febrero de este año y a la que asistió una delegación del grupo indígena para aprender de esta ceremonia de los indígenas de Estados Unidos. Posteriormente el 21 de abril otra delegación fue a agradecer a la comunidad Tachi el habernos recibido y permitido participar de una ceremonia tan significativa. En esa vez se le entregó una carta de agradecimiento, una Vara de Mando, copal y otros regalos a Clarence Atwell, Jefe de la tribu Tachi, líder político y espiritual que en su idioma se dice kaya. Ese acercamiento se realizó ante un temazcal sagrado y bajo símbolos ancestrales de alta honorabilidad y autoridad de los Ñuu Savi (Mixtecos) e indígenas en general.
El día 15 de febrero entre la oscuridad y el frío, en la ciudad de Madera se realizó el levantamiento del niño, festividad de los hermanos P’urhépechas y a la que asistieron cerca de 100 personas. En esta festividad hubo bastante comida típica indígena de Michoacán. A propósito de esto, a mi lado derecho estaba sentada la compañera Nayamín Martínez y en seguida de ella, Myrna. Cuando empezaron a servir la comida estas mujeres querían compartir entre ellas un plato, yo les dije que no debían hacer eso y que aunque no comieran tenían que aceptar la comida como una cortesía. Myrna y Nayamín me hicieron caso pero después yo ya no sabía cómo hacer con tanta comida ya que constantemente servian diferentes comidas, pues la tradición P’urépecha es que cada madrina ofrezca comida.
En esa festividad también se presentó la danza de los Kurpites, palabra P’urhépecha que significa “los que se juntan para bailar con vestuarios tradicionales”. Entre los invitados se encontraban los ancianos indígenas de Estados Unidos. Posteriormente al evento una delegación del grupo indígena visitamos a los hermanos P’urhépechas para agradecerles el habernos abierto su casa durante el levantamiento del niño.
El 19 de marzo, el FIOB realizó un evento frente a la estatua de Benito Juárez, en Fresno, en donde hubo un concurso dedicado a él. En el concurso participaron niños y niñas indígenas quienes recibieron premios por sus participaciones. Alejandro Morales, de 7 años de edad y residente de Madera, ocupó el primer lugar con la poesía titulada “De pastorcito a presidente” y Jennifer Pacheco ocupó el segundo lugar. En esta ocasión se presentaron unos bailables por primera vez por el Grupo Folklórico Cultural Se�e Savi (hijos de la lluvia), quienes recibieron muchos aplausos por sus buenas presentaciones.
Los indígenas de Estados Unidos tienen sus tierras, su cosmovisión, su cultura y su manera de identificarse, pero no son muy visibles. Por ejemplo yo llegué a finales de 1985 y no sentía la presencia de ellos, aunque sabía que vivían en “reservaciones” y que eran reconocidos por el gobierno estadounidense. Aún a principios de los 80s, cuando los indígenas oaxaqueños empezamos a llegar en grandes cantidades al estado de California (con nuestros propios idiomas, creencias, danzas, costumbres, etc.) no conocíamos a los hermanos indígenas de este lugar.
Los indígenas mexicanos y estadounidenses tenemos muchas cosas en común y aunque en el aspecto físico somos diferentes compartimos nuestra historia de genocidio, de exterminio e imposición forzosa de una cultura extraña a la nuestra, de habernos marginados desde la llegada de la cultura occidental hace más de 512 años. Compartimos el haber perdido nuestra tierra y borrar los territorios indígenas que siempre teníamos en armonía con la Madre Tierra. La realidad es que una de las pocas diferencias que hay entre nosotros es el idioma pero tenemos la ventaja de comunicarnos en español e inlgés.
Pensamos que este es el mejor momento de empezar a conocer nuestras culturas, costumbres, intercambiar experiencias, aprender juntos de las cosas que no conocemos, para poder trabajar en el futuro de una manera organizada. Descolonizando los conceptos de los europeos sobre las fronteras trazadas para dividir el mundo actual en el que nos tocó vivir. Tenemos que unir los esfuerzos en las cosas comunes y respetar las diferencias para vivir realmente como hermanos como hace cientos de años.
Lo anterior son los objetivos de las innumerables reuniones que se han realizado entre los indígenas mexicanos y estadounidenses. Si es cierta la hipótesis que dice que los primeros pobladores de este continente cruzaron por el estrecho de Bering haces miles de años, entonces es cierto lo que dijo Roger Valverde sobre la profesía de los abuelos.
En este inmenso valle ya bien contaminado de químicos, pesticidas, residuos de carros y donde se alteran genéticamente las frutas y verduras para el consumo humano y en donde hay toda clase de venenos peligrosos a la salud, donde polución y contaminación provocadas por las grandes compañías millonarias, los indígenas estamos emprendiendo un reto difícil pero muy necesario -como el verano caliente característico del lugar.

Foto: L.V.S.
Un danzante indígena de Estados Unidos

Foto: L.V.S.
Elejandro Morales y Jennifer Pacheco recibiendo premios de Erika Martínez del Consulado y el Profesor de la Universidad Estatal de Fresno Jesús Martínez Saldaña





tiffany says:
Added on July 2 2009 at 7:56 PMME ENCANTA LOS GRUPOS DE INDIGENAS COMO BAILAN