La participación cívica de un oaxaqueño
Ejemplo de participación cívica de un indígena oaxaqueño.
Texto y fotos: Rufino Domínguez Santos
Plácido Rivera Gómez, oaxaqueño de 43 años de edad, de aspecto sencillo y claro de hablar, con visibles callos en sus manos por los años de trabajo en el campo, llegó con su esposa Irma Rivera en 1990 a Selma, California, condado de Fresno, lugar donde vive desde entonces. Sin embargo desde mucho antes, por allá de la década de los setenta, cuando sólo tenía 17 años, Plácido comenzó a venir a los Estados Unidos en compañía de su papá. Ahora radica con sus seis hijos y su esposa en el corazón del Valle de San Joaquín, región ampliamente conocida por su actividad agrícola y por la alta contaminación producto de la “modernización” de la agricultura, en donde poco a poco las máquinas reemplazan el trabajo hecho por los trabajadores del campo, arrojándolos al desempleo y forzándolos a emigrar a otros lugares.
Entrevistado después de un largo día de la rutina diaria de trabajo, en un atardecer de rayos pálidos del sol, Plácido nos cuenta que sus tres hijos pequeños, tuvieron la oportunidad de estar en el “Selma Migrant Head Start” que es un programa del gobierno federal para Familias Migrantes y de Temporada. Más que una guardería estos centros son una escuelita de desarrollo temprano para los niños de los trabajadores del campo que migran de un lugar a otro siguiendo las temporadas de cosechas y que deben tener bajos ingresos para poder calificar. Plácido asegura que sus hijos que estuvieron en éste programa van muy bien en sus estudios desde que ingresaron a la escuela elemental en comparación con sus hijos mayores que nacieron en México y no tuvieron esta oportunidad. Al estar hablando sobre el tema de la educación de sus hijos se ve la emoción reflejada en su cara, su voz y los movimientos de sus manos expresan su satisfacción con sus hijos.
La familia Rivera, originaria de la comunidad de San Sebatián los Cholulas, Tecomaxtlahuaca, Oaxaca, se caracteriza por algo que es muy poco común entre los miles de oaxaqueños que vivimos en los Estados Unidos: involucrarse en la educación de sus hijos, no sólo mandarlos a la escuela y apoyarlos moralmente sino participar directamente con su tiempo a pesar de estar trabajando todos los días en el campo. Desgraciadamente la mayoría preferimos que nuetros hijos trabajen para compensar el bajo salario mínimo de $6.75 dólares por hora que no alcanza para el sustento familiar y para las necesidades básicas de vivienda, comida y vestido. Eso es lo que ganan a los que bien les va, otros ganan un poco más cuando trabajan por contrato (pero el precio es que casi no tienen tiempo de comer, descansar o tomar agua) pero muchos otros ni siquiera llegan a ganar el mínimo, lo cual es una violación seria de sus derechos laborales.
Plácido, terminó su educación primaria en su comunidad, recuerda. “Cuando una familia me recomendó que inscribiera a mi niña a Head Start, lo hice y califiqué cumpliendo con los requisitos que me pidieron. Mi hija que estuvo en el programa ahora está cursando el grado 6. Al principio de 2000, los padres de familia me eligieron para ser representante de esta escuelita y luego a nivel del condado de Fresno, después fui designado para representar 9 escuelitas en San Luis Obispo. Allí me eligieron Vice-Presidente a nivel estatal para representar a 23 escuelitas. Después en una conferencia del programa en Washington, D. C., me nombraron como Presidente a nivel nacional en el 2002. Viajé en muchas partes de California y el país entero en conferencias y reuniones sobre el programa” dijo con los ojos que expresan la alegría de su corazón.
Me sentía muy bien con la confianza que me daban los padres de familia al elegirme para desempeñar diferentes cargos. Por lo menos habían 3 reuniones por cada mes, yo me encargaba de invitar a los padres, hacer la agenda y dirigir la reunión. Allí aprobabámos el presupuesto para cada centro, nos asegurábamos que los baños y los centros estuvieran limpios en todos los aspectos. Una experiencia muy buena que tuve fue cuando el Presidente George W. Bush, quiso quitar el programa de cuidado médico para los niños. Ante esto estuvimos en movimiento todos los padres a nivel nacional, juntamos firmas y las mandamos al presidente y si se quedó el programa porque es bueno para nosotros.
Por estas participaciones, Plácido, recibió varios reconocimientos del programa y afirma alegre “Sentí mucha emoción al recibir los reconocimientos y también agradeimiento a los demas padres por la confianza de representarlos, para ellos tambien son estos reconocimientos porque me hicieron sentir muy bien”. Se convirtió en ciudadano estadounidense en 1997 y ha estado ejerciendo su derecho de votar en la elecciones estatal y federal de los Estados Unidos.
Se identifica como oaxaqueño, mexicano e indígena Mixteco. “Ya perdí mi idioma porque mis abuelitos ya no lo enseñaron a mis padres y estos a mí, pero eso no significa de que no soy indígena”. En su rancho, cuidó vacas, chivos y acarreaba leña como la mayoría de los habitantes del lugar.
Al principio no había mucha participación de los padres en la educación de los hijos, todo el tiempo era la madre, pero debemos de participar en pareja por el bien de nuestros hijos. Me hago mucho estas preguntas y no encuentro la respuesta: “¿Por qué los padres latinos no participamos en nada bueno? Por el machismo, se responde asi mismo. ¿Porqué hay tiempo de ir a dejar a la esposa, de andar en la calle y estar tomando cerveza? También hace falta motivación y por eso invito a los padres a que participen porque nuestra voz cuenta mucho aunque no lo crean. Al final cuando se terminó mi periódo en el Comité de Padres de Familia, yo era el único hombre entre 4 mujeres.
Plácido dice que alguien dijo: “Tus hijos son como las aves y como padres debemos enseñarles cómo vuelen, mi idea es que mis hijos estudien porque anteriormente no mirábamos latinos que fueran políticos y ahora hay muchos y sobre todo oaxaqueños. Que los jóvenes no se desanimen y que sus padres no los saquen de la escuela para que ellos estudien. Les hacía pregunta a los padres de si era verdad que nosotros los mexicanos somos el futuro y ello constestaban que sí y yo les digo que sí porque todo lo que debemos de hacer hoy lo dejamos para mañana y nada hacemos en el momento en de requiere.

Plácido Rivera con los reconocimientos que ha recibido




