La Mujer Mixteca

POR: CATALINA VENTURA

La mujer mixteca jamás ha participado en asambleas generales del pueblo para hacer decisiones. Siempre recibe noticias a través de los hombres que son los únicos, según la costumbre, que saben más como opinar. El trabajo aislado en el hogar no permite que las mujeres tengan comunicación unas con otras sobre los problemas de la comunidad, y cuando lo hacen son comentarios personales con mucha razón, valentía, y tienden a pensar como “Si yo fuera un hombre haría las cosas de diferente manera”. El respeto claro a la costumbre tradicional es inválido; las mujeres tienen mucho más trabajo que los hombres. Después de atender en la casa, a los hijos, ganado, etc, tienen que ir a dejar comida a los trabajadores que muchas veces se encuentran a dos o tres horas de camino. También ayuda al hombre en su trabajo del campo para volver a lo mismo, y asi sucesivamente. Pero el hombre después del campo, no tiene ninguna obligación, y en ningún rincón de la mixteca se observa algo diferente. En pocas palabras el hombre tiene un sólo trabajo (según la fuerza física), mientras que la mujer hace todo lo que un hombre puede hacer. A pesar de esto las mujeres son consideradas inferiores a los hombres, que la raquítica historia impuso que sirve de amparo al hombre.

No ha existido un gran análisis de como hacer que la mujer mixteca entienda, ella misma, su situación y su capacidad de hacer las cosas. Fuera de la región mixteca es mucho mas abusada�hablando del D.F., Sinaloa, Baja California y Estados Unidos, etc. Trabajan junto con el hombre recibiendo el mismo salario y trabajando las mismas horas, o en muchas ocaciones el salario es menor (por ejemplo como vendedoras ambulantes). Después de la jornada de trabajo con sus esposos, tienen otras tres o cinco horas en la casa mientras que el hombre es el amo. En ninguno de estos lugares existen líderes de ellas mismas para organizarse, no para luchar en contra de los hombres, sino en contra de la explotación y opresión al lado de los hombres. Estos son los problemas reales que se tienen que entender; no que la mujer ocupe el lugar del hombre para mandar sino para participar en todos los asuntos de la sociedad. No como superior al hombre, sino con los mismos derechos. La mujer en la Organización del Pueblo Explotado y Oprimido (OPEO) ha tenido muy poca participación como en marchas de protesta, manifestaciones y en las juntas. Es por ello que nos proponemos trabajar en los siguientes puntos:

1. La mujer y el hombre son iguales. Con la misma capacidad para trabajar, por lo tanto tienen que participar en asambleas de cualquier carácter de manera igualitaria.

2. Para que lo anterior resulte positivo para cada miembro de la organización OPEO, los hombres tienen que tomar conciencia de la gran importancia de luchar unidos hombre y mujer porque sin ellas sería una lucha incompleta.

 

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