Nueva Generacion de Triquis en CA

February 3, 2009 at

* 2 Feb 2009
* La Opinion
* EILEEN TRUAX
* eileen.truax@laopinion.com

LA NUEVA GENERACIÓN

GREENFIELD, California.— Samuel corre con soltura cuando ve llegar a las visitas; las saluda, hace preguntas, las lleva a conocer a otras personas. Tiene ocho años, seis de los cuales ha vivido en Greenfield, y se mueve como pez en el agua entre los miembros de su comunidad, todos originarios de la región triqui.

Su actitud contrasta con la de Juliana, su mamá. La voz de Juliana es casi inaudible; tímidamente levanta la mirada y comenta algo en triqui, lanzando una sonrisita; pero es evidente que Samuel y su hermana Luisa, de 6 años, son su orgullo.

Aunque ella sólo habla triqui, sus hijos revolotean por la casa hablando en inglés entre ellos, en español con las visitas y en triqui con sus papás.

“Yo hablo tres idiomas”, dice Samuel con orgullo, y See page 12
agrega que le gusta “porque así ayudo a que la gente que no entiende un idioma pueda hablar con otra”. Por eso, asegura, cuando él tenga hijos también les va a enseñar a hablar triqui.
[Foto: Eileen Truax/La Opinión]
Luisa, de 6 años, agradece a su madre, Juliana, por la pulsera tradicional que le ha tejido, mientras Samuel, de 8 años, prefiere contemplar la cámara.

Sin embargo hay otros rasgos culturales que la generación de Samuel está cambiando. En su comunidad en Oaxaca las niñas no van a la escuela y se casan a muy temprana edad. Los jóvenes que están creciendo en Greenfield, en cambio, han descubierto otras opciones para ellos y están dispuestos a tomar lo mejor de los dos mundos.

“Hay un cambio que se está dando en las comunidades; son procesos muy lentos, pero están empezando a mandar a las niñas a la secundaria, a la prepa, y eso cambia su forma de pensar”, explica Centolia Maldonado, coordinadora del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB) en la región mixteca de Oaxaca, donde se ubican las comunidades triquis.

Maldonado hace referencia a un caso registrado en Greenfield recientemente: un indígena fue acusado de intentar vender a su hija menor de edad por pedir una dote para la celebración del matrimonio, tal como se acostumbra en su pueblo. “Esto va a pasar cada vez menos; hay más jóvenes que quieren estudiar, y los padres, al darse cuenta de que hay otro camino para sus hijas, las apoyan”, comenta.

Ese es el caso de Angélica, de 13 años de edad, quien arribó hace seis a Greenfield. Cuando llegó sólo hablaba triqui; aprendió inglés en la escuela y español acudiendo a las lecturas de la Biblia. Su hermana, de 9 años, sólo habla triqui e inglés.

“A mí me hace sentir muy orgullosa porque cuando crezca puedo tener un buen empleo y ayudar a otros a que se comuniquen en inglés, en español o en triqui”, comenta. Esto le parece particularmente importante cuando la gente va al médico; por eso, quiere estudiar medicina.

Su madre asegura que apoya la decisión de Angélica, a pesar de que ella misma fue dada en matrimonio siendo menor de edad. “Yo entiendo esas costumbres pero no las quiero para mis hijas porque no es eso lo que desean. Ya que vine a Estados Unidos veo las cosas diferentes y yo prefiero que estudien. Si quieren estudiar, que estudien; que sean todo lo que puedan ser”.

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